La izquierda alternativa en España, que abarca a todos los grupos que compiten con el PSOE por su flanco izquierdo, está atravesando un momento difícil. Las encuestas revelan un electorado apático y desmovilizado. A pesar de esto, los logros de las políticas propuestas desde más allá del PSOE no deberían dejar espacio para el derrotismo. La izquierda alternativa ha conseguido entrar en el Ejecutivo y formar gobiernos de coalición.

Un Contexto de Desánimo

La izquierda alternativa no está en su mejor momento. Las encuestas muestran un claro desánimo entre su electorado. Una parte de este apoyo se ha trasladado a Pedro Sánchez, mientras que otra parte se ha sumado a la abstención. Solo un núcleo duro sigue votando a alguna de las fuerzas de la izquierda alternativa, como Sumar, IU, Podemos y partidos autonómicos.

Los Motivos de la Catatonia Política

Hay varias razones para esta especie de catatonia política. Podemos, que surgió en 2014 con el objetivo de superar las limitaciones de Izquierda Unida, ha terminado como uno de los grupúsculos de ultraizquierda de la Transición. Critica duramente al Gobierno del que formó parte y desprecia a otras fuerzas de la izquierda alternativa por no mantener la pureza ideológica o mediática.

Un Análisis más Profundo

Sumar, por su parte, nació con el objetivo de restar, vetando a líderes de Podemos y convirtiendo las animadversiones personales en estrategia política. Esto ha impedido que Sumar se establezca como una plataforma amplia capaz de aglutinar a todas las fuerzas de la izquierda. La situación ha llegado a un punto en que se asume que la única manera de mantener una coalición progresista de Gobierno es que la izquierda alternativa supere su condición catatónica.