El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) encara el juicio por el caso mascarillas contra el exministro José Luis Ábalos y su asesor, Koldo García, con la esperanza de que se haga justicia y se sepa toda la verdad. El partido busca pasar página de la etapa Ábalos y demostrar su compromiso con la tolerancia cero contra la corrupción.

El daño ya está hecho

El PSOE entiende que el daño político y electoral ya está hecho, pero no se atreve a hablar de que esté amortizado. En la sede federal, aseguran que no hay preocupación y que el coste se da por descontado. El partido destaca que no tiene nada que esconder y que Ábalos ya no forma parte del PSOE.

La estrategia de defensa del exsecretario de Organización se basa en demostrar que no hay pruebas de corrupción y que se actuó con diligencia. El partido también destaca que el caso Kitchen, que afecta al PP, demuestra que la corrupción es sistémica e institucionalizada en el partido popular.

Marcar distancias con el juicio

El Gobierno busca marcar distancias con el juicio y mostrar respeto al proceso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está centrado en gobernar y combatir las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio. El juicio se dirimirá sobre el 'pelotazo' de 16 millones de euros y las compensaciones para Jésica Rodríguez, pareja de Ábalos.

El PSOE también destaca que Ábalos fue expulsado del grupo parlamentario y del partido en febrero de 2024, cuando se tuvieron conocimiento de presuntas irregularidades. El partido busca tranquilizar a sus socios asegurando que se ha investigado todo y que no hay información que pueda comprometer al partido.