La relación entre los lectores y los autores ha cambiado con el tiempo. Una amiga, por ejemplo, tiene una forma peculiar de abordar sus lecturas. Cuando compra un libro, primero busca saber si el autor está vivo y luego se interesa por sus hábitos de sueño. Esto la ayuda a conectar emocionalmente con la obra.

La conexión emocional a través de la proximidad física

Su método consiste en tener al autor cerca mientras lee. Si el autor está vivo, ella quiere saber cómo duerme. Esto se debe a que, para ella, la atención es un recurso valioso en la era moderna. Quiere sentir una conexión física con el creador de la historia que está leyendo. Al tener al autor cerca, puede acariciar su pelo o sentir el calor de su presencia.

El caso de Laura Ferrero y su impacto en la lectura

Un día, se encontró con la escritora Laura Ferrero en una fiesta en Córdoba. Su amiga llevaba el libro 'La gente no existe' de Ferrero. Durante la noche, Ferrero se recostó en el regazo de la amiga y leyó 120 páginas sin parar. A partir de ese momento, su amiga solo podía leer libros de autores que durmieran en su regazo. Esto incluyó a tres o cuatro autores más.

Un nuevo enfoque en la lectura y la conexión con los autores

De acuerdo con Holden Caulfield, el personaje de 'El guardián entre el centeno', sería genial tener el número de teléfono de los autores para llamarlos después de leer sus libros. Sin embargo, mi amiga puede ahora tener a los autores cerca, sintiendo su calor y su presencia mientras lee. Algunos de los detalles que caracterizan su experiencia de lectura son: