La noticia
Un documental que se estrena el próximo 9 de abril en cines recuerda que Santiago Ramón y Cajal, el descubridor de las neuronas en 1888, fue mucho más que un científico brillante: fue la piedra fundacional del surrealismo español. El historiador del arte Jaime Brihuega lo deja claro en la película: "Conscientemente o no, Cajal es una piedra fundacional de nuestro surrealismo".
La conexión es directa. Entre 1922 y 1925, en la Residencia de Estudiantes de Madrid que Cajal impulsó tras ganar el Nobel en 1906, convivieron el poeta Federico García Lorca y el pintor Salvador Dalí. Ambos vieron los dibujos de neuronas que Cajal había realizado años antes y los utilizaron como inspiración para sus propias obras surrealistas.
Los detalles
Ramón y Cajal: dibujos en la retina, dirigido por Luis Gómez Juanes, confronta dos dibujos que parecen del mismo autor. Uno es una neurona humana pintada por Cajal en 1899. El otro parece suyo, pero fue ejecutado por Lorca en 1927, en los albores del movimiento surrealista. "Tanto Dalí como Lorca empiezan a utilizar en sus dibujos una serie de elementos radiculares. Todo ello lo ven en los dibujos de Cajal", explica Brihuega.
La vida de Cajal es digna de película. Nació en 1852 en Petilla de Aragón, en una familia humilde de labradores. De niño dibujaba a escondidas mundos imaginarios: héroes griegos, paisajes apocalípticos, guerras con catapultas. Su padre, cirujano barbero, le daba palizas por esa afición que consideraba de gandules. Pero Cajal perseveró. Tras estudiar Medicina en Zaragoza, descubrió en 1888 algo revolucionario: que el sistema nervioso estaba compuesto por células independientes que se comunicaban entre sí. Las llamó "las mariposas del alma".





