La decisión del Ministerio de Hacienda de no ajustar la tarifa estatal del IRPF a la inflación y los salarios está teniendo un impacto significativo en los contribuyentes, especialmente en aquellos con rentas bajas y medias. A partir de 2026, estos contribuyentes pagarán entre 250 y 2.160 euros adicionales en el impuesto sobre la renta.
Efectos de la progresividad en frío en las rentas bajas y medias
La progresividad en frío se produce cuando los tramos del impuesto y los mínimos personales y familiares permanecen congelados mientras suben los precios y los salarios. Esto implica que, aunque los ciudadanos hayan visto incrementados sus sueldos, ese aumento nominal no se traduce en una mejora real de su capacidad adquisitiva. Según cálculos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), un contribuyente con ingresos anuales de 25.000 euros pagará alrededor de 250 euros más.
Cálculos del REAF y variaciones por nivel de renta
El REAF ha realizado cálculos detallados para diferentes niveles de renta. Los resultados son los siguientes:
- Renta de 30.000 euros: sobrecoste de 350 euros.
- Renta de 45.000 euros: subida de 500 euros.
- Renta de 70.000 euros: abonan cerca de 760 euros adicionales.





