El Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el comercio petrolero global, sigue estando bajo gestión de Teherán a pesar del alto el fuego anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En las primeras horas después del acuerdo, el tráfico en la zona permanece casi detenido, con solo un puñado de embarcaciones en movimiento. La mayoría de los barcos están anclados frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos o en el Golfo de Omán.
El control iraní sobre el Estrecho de Ormuz
Irán ha establecido un sistema de peaje para los barcos que atraviesan el Estrecho de Ormuz, exigiendo un pago de dos millones de dólares en yuanes o criptomonedas para permitir el paso. Los capitanes de los barcos reciben una contraseña para desbloquear el canal entre las islas de Qeshm y Larak, después de pagar la tasa correspondiente. La Guardia Revolucionaria iraní verifica la carga y la contraseña antes de permitir el paso.
La incertidumbre en la región
La situación en la región sigue siendo incierta, con muchos países del Golfo sintiendo decepción por la decisión de Trump de detener los bombardeos contra Irán. Los aliados de Washington esperaban que Estados Unidos 'terminara el trabajo' y culminara su asalto al régimen de los ayatolás. Mientras tanto, Irán continúa bombardeando los Estados del Golfo, lo que ha llevado a algunos a cuestionar la efectividad del alto el fuego.





