La tregua que se desmorona en horas

Trump anunció el pasado martes por la noche, hora de Washington, un alto el fuego con Irán después de recibir un plan de 10 puntos de Teherán. El acuerdo llegó después de que el presidente estadounidense enviara su propia propuesta de 15 puntos a través del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif.

Pero la tregua duró poco. Netanyahu, informado en el último momento, aprovechó el anuncio para lanzar los ataques más despiadados contra Líbano de toda la guerra. El primer ministro israelí aseguró que su conflicto con Beirut quedaba fuera del alto el fuego, una posición que la Casa Blanca ratificó inicialmente.

El engaño de los detalles

Ahí está el problema. El punto número uno del plan que Trump consideró viable establece: *Cese total de cualquier agresión contra Irán y los grupos de resistencia aliados. Esa referencia a los "grupos de resistencia aliados" alude directamente a Hezbolá, el aliado de Irán en el Líbano.

Netanyahu no puede argumentar que Líbano está fuera de la tregua si el propio plan que Trump aceptó menciona expresamente a Hezbolá como parte del acuerdo. O el primer ministro israelí está ignorando deliberadamente los términos que Washington acaba de sellar, o Trump ha perdido el control de la situación.

Dos escenarios posibles

Existen dos interpretaciones de lo que está ocurriendo. La primera: Trump ha perdido completamente el control y Netanyahu actúa por su cuenta. La segunda, más incómoda: Trump ha pactado con Netanyahu una tregua limitada a los bombardeos sobre Teherán para evitar los misiles balísticos que Irán dispara sobre ciudades israelíes, permitiendo que Israel termine su ofensiva genocida en el sur de Líbano antes de reanudar la guerra contra Irán.

Ambos escenarios revelan que la alianza entre Washington e Israel está fracturada por intereses contradictorios.

Lo que Irán consigue si Trump cumple

Si el plan iraní es realmente *viable, como Trump afirmó, Irán se convierte en la superpotencia regional de Oriente Próximo. El punto tres del acuerdo consagra a Irán el control de los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, uno de los pasos más críticos del comercio mundial.

Esto equivaldría a una nacionalización de facto del estrecho, que Irán ha anunciado que compartirá con Omán. El precedente histórico es la nacionalización del canal de Suez por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser en 1956, que desencadenó la crisis de Suez. Por el estrecho de Ormuz pasa el 20% del petróleo mundial.

Por qué esto importa ahora

Un acuerdo de estas características significaría el fin de la hegemonía estadounidense en el Golfo Pérsico. Pero también revela que Trump buscaba una salida a su incapacidad de ganar la guerra contra Irán. El anuncio del alto el fuego no fue el resultado de una negociación exitosa, sino de una rendición disfrazada.

La pregunta que se plantea ahora es si Netanyahu conseguirá terminar su ofensiva en Líbano antes de que Washington le exija respetar los términos del acuerdo. O si, por el contrario, la situación se descontrola y la región entera se ve arrastrada a una escalada sin precedentes.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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