La acusación gana terreno en el juicio

La estrategia de José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García para disimular como contrataciones normales la colocación de dos mujeres de su círculo íntimo en empresas públicas se desmorona ante el peso de los testimonios escuchados en las primeras jornadas del juicio.

Las declaraciones de las dos beneficiadas reconociendo que cobraron sin trabajar, sumadas a los testimonios de media docena de cargos de esas compañías, han evidenciado la excepcionalidad de estas contrataciones. Según la tesis de la Fiscalía, ambas llegaron a sus puestos gracias a la influencia del entonces ministro y su mano derecha.

Qué hicieron y qué se les acusa

La contratación "arbitraria" en Ineco, Tragsatec y Logirail mientras Ábalos estaba al frente del Ministerio de Transportes es el centro de la acusación por tráfico de influencias. Además, respecto a Jésica Rodríguez, expareja de Ábalos, el Ministerio Público considera que ambos cometieron malversación: ella fue contratada y percibió 44.978,40 euros en salarios sin acudir ni un solo día a trabajar.

Las acusaciones populares añaden un delito de prevaricación a sus contrataciones.

Las declaraciones que hunden la defensa