El Perú que no aparece en las postales
Más allá de los circuitos turísticos convencionales existe un territorio completamente diferente. Un país que se despliega en capas, donde tras el Perú de postal se esconde otro silencioso, áspero y hospitalario que vive en los márgenes de las carreteras principales y en ciudades a las que rara vez llega un turista.
Esta otra cara de Perú ofrece naturaleza extrema, arqueología olvidada, tradiciones vivas y una sensación constante de descubrimiento. En estos territorios menos transitados —como la costa sur, la sierra central o la Amazonía— el viajero puede volver a sentirse explorador.
Lunahuaná: el oasis entre el desierto y la montaña
Apenas dos horas al sur de Lima, el paisaje cambia de forma abrupta. El desierto cede ante una franja verde que serpentea entre montañas áridas, donde aparece Lunahuaná como un espejismo fértil. Se llega a través de una sinuosa carretera de 38 kilómetros que desciende hasta el valle del río Cañete.
La vida en Lunahuaná gira en torno a dos actividades que parecen contradictorias pero que definen el lugar: la viticultura y los deportes acuáticos de alto voltaje. El río Cañete es uno de los mejores lugares de Perú para practicar rafting, con rápidos que alcanzan niveles de dificultad variables. Entre diciembre y abril, en temporada alta, los rápidos atraen tanto a principiantes como a expertos. Además del rafting, la tirolina sobre el río ofrece otra forma de sentir la adrenalina.





