La tregua llega demasiado tarde para evitar el caos
El frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán incluye la reapertura del Estrecho de Ormuz durante dos semanas, pero ese plazo es insuficiente para que este paso estratégico recupere la normalidad. Los analistas calculan que el proceso de recuperación se medirá en meses, no en semanas.
Desde el primer momento, las dudas han planeado sobre la tregua. Este miércoles, Estados Unidos aseguró que el paso estaba abierto, pero la agencia iraní Fars contradijo esa información alegando que seguía cerrado por los ataques de Israel sobre Beirut. Varios barcos en la zona recibieron avisos en este sentido atribuidos a la marina de Teherán.
Un desastre energético sin precedentes
La Agencia Internacional de la Energía ha identificado más de 70 instalaciones energéticas dañadas en Oriente Próximo —campos de petróleo y gas, refinerías e infraestructuras—, y más de un tercio de ellas están gravemente o muy gravemente destruidas. "Esto significa que se necesitará mucho tiempo para que algunas vuelvan a sus niveles normales de operación", señalaba Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE.
El conflicto ha paralizado un corredor por el que normalmente circulan 20 millones de barriles de petróleo al día. El cierre de Ormuz ha privado a la economía mundial de alrededor del 20% del crudo y gas natural que se consumen globalmente.
Las navieras, en estado de alerta
La primera reacción en el sector naviero es de prudencia. No solo hay que resolver el embotellamiento de buques atrapados en Ormuz, sino también recuperar la producción en los pozos parados y reparar las instalaciones dañadas por los ataques.
Los países petroleros de la zona paralizaron la producción una vez que alcanzaron el límite de almacenamiento. Pero la reactivación de los pozos no es automática: no comenzará hasta que los barcos tengan garantías suficientes para darles salida. Además, no toda la producción se recupera al mismo ritmo. El crudo puede reactivarse con mayor facilidad, pero los productos refinados y el transporte de gas natural licuado requieren aspectos técnicos más complejos.
Daños que dejarán huella años
Algunos de los daños ya van a dejar una huella a medio plazo. La planta catarí de gas natural Ras Laffan ha sido dañada en el 17% de su capacidad, y su reparación llevará hasta cinco años. Qatar ya ha avanzado que los contratos de exportación de gas natural licuado firmados con China, Corea del Sur, Italia y Bélgica se verán afectados.
Israel también ha atacado el mayor yacimiento de gas del planeta, Pars Sur, a caballo entre Irán y Qatar, que tardará tiempo en volver a operar normalmente.
Para Gonzalo Escribano, investigador principal para energía y clima del Real Instituto Elcano, el alto el fuego no será suficiente. "La perturbación energética ha sido brutal, la mayor de la historia, y la recuperación de la actividad y la reparación de los daños lleva tiempo", explica.
Qué viene ahora
La reapertura de Ormuz abre una primera oportunidad para que los países del golfo Pérsico puedan volver a exportar petróleo, gas natural y fertilizantes. Pero el conflicto ha marcado un antes y un después que va a hacer difícil regresar a la situación anterior. Las propias autoridades iraníes han reconocido "dificultades técnicas" para la reapertura completa del Estrecho.
Regresar al punto previo al conflicto será un camino plagado de retos, tanto diplomáticos como logísticos. La recuperación energética global dependerá ahora de que la tregua se mantenga y de que las reparaciones avancen más rápido de lo que los expertos predicen.
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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