La noticia

Estados Unidos e Irán han acordado un alto el fuego inmediato tras una escalada de tensión que amenazaba con bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz. El acuerdo, facilitado por Pakistán, supone un respiro después de semanas de enfrentamientos que habían elevado el precio de la energía y generado temor a una crisis económica global.

Ambas partes han asegurado que salen victoriosas del pulso, aunque los hechos cuentan otra historia. Irán queda en situación de debilidad extrema, mientras que Estados Unidos logra la reapertura de una de las rutas comerciales más críticas del mundo, por la que circulaban libremente buques hasta el 27 de febrero.

Los detalles del acuerdo

Las dos potencias se han dado dos semanas para cumplir el alto el fuego, un plazo que ambas consideran suficiente para evitar volver a las hostilidades. Sin embargo, queda por definir sobre qué base se plantearán las negociaciones posteriores: si sobre los 15 puntos presentados por Estados Unidos o los 10 que propuso Irán.

El riesgo de que estas conversaciones descarrilen es evidente, pero también lo es el interés de ambas capitales en no retomar la confrontación. Ni Washington ni Teherán tienen nada que ganar en una nueva escalada.

El impacto en los mercados

Los mercados han reaccionado de forma al anuncio. Aunque el acuerdo ha evitado el escenario catastrófico de un bloqueo prolongado de Ormuz, el precio de las materias primas energéticas sigue lejos de niveles normales. Los inversores saben que el camino hacia una paz duradera será tortuoso.