Irán intensifica el bloqueo del estrecho de Ormuz tras el alto fuego
Irán solo autorizó el paso de 5 buques el primer día del alto el fuego, y ninguno llevaba petróleo ni gas. La medida se produce tras la exigencia de EE. UU. de una reapertura completa e inmediata del estrecho.
Detalles del endurecimiento: minas, zonas peligrosas y límite de cruces
La Guardia Revolucionaria publicó un mapa que marca un rectángulo de 920 km² como "zona peligrosa". En él se indican áreas minadas y rutas alternativas para los buques que obtengan autorización. Además, una fuente oficial confirmó que el número máximo de cruces será de 15 buques al día durante dos semanas.
Implicaciones geopolíticas y riesgos para el suministro energético
El tráfico marítimo cayó de 80 barcos en la semana previa al cese a 5 en el primer día, frente a los ~700 diarios que cruzaban Ormuz antes de la guerra. La drástica reducción amenaza la entrega de gas y petróleo a Asia y Europa, donde el estrecho abastece cerca del 30 % del consumo mundial de crudo.
El presidente de EE. UU. había condicionado el alto el fuego a la "reapertura completa, inmediata y segura" del paso. Con la limitación iraní, los armadores evitan el estrecho por seguridad, lo que mantiene la presión sobre los mercados energéticos.
Washington ha reiterado su postura, señalando que la falta de apertura completa constituye una violación del acuerdo de cese. Por su parte, la Guardia Revolucionaria insiste en que la zona peligrosa es necesaria para garantizar la seguridad de la navegación bajo su control.
"El primer día del alto fuego no ha sido precisamente un éxito. El tráfico en Ormuz no ha cambiado. Los armadores no van a mover nada por seguridad mientras la Guardia Revolucionaria siga haciendo declaraciones amenazantes", escribe Neil Crosby, analista de Sparta.
Impacto económico inmediato
Los pocos buques que cruzan no transportan hidrocarburos, lo que reduce la oferta disponible en los mercados internacionales. Los precios del crudo y del gas natural han mostrado una ligera alza desde la madrugada del martes, reflejando la incertidumbre.
Irán ha anunciado un esquema de peaje para los buques que obtengan permiso, con tarifas que podrían alcanzar los 2 millones de dólares por travesía. La medida, calificada por algunos expertos como una forma de piratería moderna, busca compensar la pérdida de ingresos por la reducción del tráfico.
Perspectivas a corto plazo
Con el límite de 15 cruces diarios y la zona de 920 km² bajo vigilancia, es probable que el flujo de hidrocarburos continúe por debajo de los niveles previos al conflicto durante al menos cuatro semanas. La comunidad internacional vigila de cerca la evolución, pues cualquier escalada podría repercutir en la estabilidad de los precios energéticos.
Qué sigue para el estrecho de Ormuz
Si EE. UU. mantiene la presión y busca una solución diplomática, podría negociar un control conjunto del peaje o una supervisión internacional de la zona peligrosa. De lo contrario, la restricción iraní podría consolidarse, obligando a los exportadores a buscar rutas alternativas más largas y costosas.
En cualquier caso, la capacidad de Irán para limitar el tránsito marítimo en Ormuz se ha convertido en una herramienta de presión geopolítica que afectará tanto a los mercados energéticos como a las relaciones entre Washington, Teherán y los países dependientes del crudo del Golfo.