Derribo de la centenaria estación de mercancías de La Sagrera inicia este jueves
El jueves la obra se puso en marcha bajo la dirección de la empresa adjudicataria del ayuntamiento, que ha cercado el perímetro y desplegado la maquinaria necesaria. La demolición se lleva a cabo en el antiguo recinto de mercancías, situado junto al futuro hub de alta velocidad de La Sagrera.
Demolición de la estación de mercancías de La Sagrera con maquinaria pesada bajo el cielo de Barcelona
El edificio, erigido en 1920, constituye una de las pocas testimonios de la era ferroviaria industrial de la ciudad. Su fachada de ladrillo rojo y sus enormes arcos han sido símbolo de la actividad portuaria y logística del barrio durante más de un siglo.
Cómo y por qué se lleva a cabo el derribo de la estación de La Sagrera
La intervención se divide en fases: primero se retira la cubierta metálica, luego se desmantelan los muros portantes y, por último, se extrae el hormigón restante. Cada fase avanza con precisión para evitar daños colaterales en las infraestructuras vecinas.
Vista panorámica del futuro espacio urbano donde antes se alzaba la estación centenaria
El ritmo de la obra es tal que, en pocas semanas, la edificación quedará reducida a un puñado de escombros. Los operarios trabajan en turnos de día y noche, garantizando una progresión constante que supera los plazos iniciales.
Esta decisión responde al plan maestro del nuevo nodo de transporte, que prevé una estación multimodal capaz de integrar trenes de cercanías, AVE, metro y líneas de autobús. La eliminación del edificio permite la alineación de túneles y plataformas que antes estaban bloqueados.
El antiguo recinto obstaculizaba la construcción de los corredores subterráneos previstos para 2028. Sin su presencia, los ingenieros pueden excavar directamente bajo la zona, reduciendo costes y tiempos de ejecución.
Los defensores del patrimonio denunciaron la pérdida de un bien histórico, pero el consistorio argumenta que la necesidad de capacidad y eficiencia supera el valor sentimental de la estructura. Se ha prometido documentar fotográficamente cada etapa antes de su desaparición.
Además, la demolición abre la posibilidad de crear un parque urbano y un centro cultural en la superficie, con espacios verdes, exposiciones temporales y talleres para la comunidad. El proyecto busca revitalizar el entorno y atraer a nuevos visitantes.
El coste total de la intervención asciende a €150 millones, financiados con recursos municipales y fondos europeos destinados a infraestructuras de movilidad sostenible.
Se han adoptado estrictos protocolos de seguridad: la zona está vallada, se controla el polvo con sistemas de aspersión y se monitoriza la vibración para proteger edificios colindantes.
Los vecinos fueron informados mediante carteles y reuniones informativas; algunos grupos vecinales han anunciado protestas pacíficas para exigir una mayor salvaguarda del patrimonio.
Los críticos advierten que la eliminación de este vestigio industrial podría homogeneizar el paisaje urbano, borrando capas de historia que enriquecen la identidad barcelonesa. En este sentido, la cantante Rosalía ha recordado en su último concierto la importancia de preservar la memoria cultural de la ciudad, señalando que "cada ladrillo cuenta una historia". Más detalles en Rosalía confirma los confesiones del Lux Tour en Barcelona.
Quienes defienden la obra sostienen que el nuevo La Sagrera será un símbolo de movilidad del siglo XXI, capaz de conectar a millones de viajeros y dinamizar la economía local.
En los próximos meses se completará la fase de derribo, seguida de la excavación de los niveles subterráneos. Las primeras pruebas de los nuevos túneles están previstas para finales de 2027, y la inauguración de la estación se anticipa para 2032.