Santuario de Nossa Senhora da Graça en Mondim de Basto: un punto de peregrinación medieval
En el Monte Farinha, a más de 900 m s.n.m., se alza el Santuario de Nossa Senhora da Graça, construido en 1775 pero cuyas raíces se hunden en cultos paganos de la Edad de Hierro. Cada año, cientos de peregrinos ascienden por la empinada carretera serpenteante para rendir culto a la Virgen, manteniendo viva una tradición que supera los dos siglos.
El recinto, de estilo barroco sencillo, conserva su campanario y su altar mayor sin grandes alteraciones. La imagen de la Virgen, tallada en madera, sigue siendo el centro de las procesiones que culminan en la cima, donde el viento parece susurrar rezos antiguos. La devoción se combina con la vista panorámica de 360 grados, que permite al visitante contemplar valles, viñedos y la silueta del propio Monte Farinha.
Entorno natural y legado histórico que rodea al santuario
Al pie del monte, los senderos de ciclismo y senderismo se entrelazan, ofreciendo rutas que parten del centro histórico de Mondím de Basto y ascienden entre bosques de robles y pinos. Los ciclistas, atraídos por el desafío de la pendiente, llegan al mirador y encuentran, a su izquierda, el Castro de Castroeiro, un poblado celta que data de la Edad de Hierro. Sus murallas de piedra y viviendas circulares, aún visibles, revelan la continuidad humana en estas alturas.





