Descubrimiento clave
Un equipo liderado por Santu Biswas y Matthew M. Montemore de la Universidad de Tulane ha publicado en Physical Review Letters la explicación atómica de por qué el oro prácticamente no se oxida. El estudio, disponible desde junio de 2026, muestra que la superficie del oro macizo se reorganiza en una red hexagonal tan densa que impide la disociación del oxígeno, evitando así la corrosión.
Esta conclusión pone fin a décadas de dudas sobre la nobleza química del oro y abre la puerta a aplicaciones donde la durabilidad frente al aire y al agua es crucial, como en electrónica de alta fiabilidad y en joyería de larga vida.
Estructura superficial del oro y oxidación
Los investigadores emplearon simulaciones de dinámica molecular para observar el encuentro entre moléculas de O₂ y dos tipos de superficies de oro: una reconstruida, con átomos dispuestos en un patrón hexagonal compacto, y otra no reconstruida, con una geometría más abierta y cuadrada. En la superficie reconstruida, el oxígeno apenas se separa en átomos libres; la barrera energética es tan alta que la reacción se vuelve prácticamente imposible.
En contraste, la superficie no reconstruida y las nanopartículas de oro permiten que el O₂ se disocie miles de millones de veces más rápido. Esta diferencia no depende de la composición química, sino del espacio disponible entre los átomos de la capa externa. Como explica Montemore, «cuando los átomos forman una malla hexagonal apretada, el oxígeno no encuentra sitio para romper sus enlaces».





