En septiembre de 2024 la Universidad Carolina de Praga, junto a la ONG Neposeda, lanzó un estudio piloto que involucró a 100 personas sin hogar en Praga. Los participantes fueron divididos en cuatro grupos: 20 recibieron 4.000 €, 20 recibieron la misma cantidad más acompañamiento de un trabajador social, 20 sólo acompañamiento y 40 no recibieron ayuda alguna. Tras un año de seguimiento se publicaron los resultados.
Ayuda económica a sintecho en República Checa: resultados del estudio
Los datos revelan que el grupo que recibió únicamente el dinero redujo su consumo de alcohol y drogas en 25 %. En contraste, el grupo sin ninguna ayuda vio aumentar el consumo de drogas en 41 %. Además, ocho de cada diez beneficiarios económicos consiguieron una vivienda estable, frente a cuatro de cada diez del grupo solo asistido.
Cómo y por qué la ayuda transformó la situación de los participantes
El apoyo financiero permitió a los beneficiarios destinar el efectivo a vivienda, alimentación y vestimenta, lo que facilitó la inserción laboral. Al cabo de un año, el 80 % de los que recibieron dinero estaban empleados con ingresos superiores a 400 €, mientras que el grupo con solo asistencia social alcanzó un 60 % de empleo y salarios medios de 600 €. "Esta gente quiere trabajar, quiere una vivienda estable y gastar el dinero de forma responsable", afirma Melanie Zajacová, directora del proyecto.
Perspectivas y posibles repercusiones para la política social
Los resultados sugieren que una intervención puntual de recursos económicos, complementada con acompañamiento social, puede incorporarse a políticas públicas para evitar la perpetuación de la falta de vivienda. Zajacová advierte que el éxito depende de confiar en las personas y eliminar las barreras del sistema que dificultan su salida de la calle. Este enfoque contrasta con la percepción tradicional que culpa al individuo, como se ha señalado en casos de violencia contra personas sin hogar, por ejemplo en el Intento de incendio contra una persona sin hogar en la calle Entença de Barcelona.
El estudio no pretende resolver la crisis de la falta de vivienda, sino ofrecer una herramienta preventiva. Si los gobiernos adoptan este modelo, podrían reducir significativamente la carga social y económica asociada a la situación de sintecho, ofreciendo una salida real a quienes carecen del apoyo necesario.
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Redactor científico
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