Villar de Cobeta, 15 de mayo de 2026 – La Diputación Provincial de Guadalajara, en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente, ha puesto en marcha la ruta senderista del Alto Tajo que une la plaza del pueblo con el Castillo de Alpetea. La apertura oficial, celebrada este lunes, marca la puesta a disposición del trazado durante todo el año, con señalización completa y apoyo logístico para visitantes.
La iniciativa, impulsada por el programa Rutas con Identidad y financiada con fondos europeos, busca revitalizar el turismo rural y proteger el patrimonio natural y cultural de la zona. "Queremos que la gente camine entre piedra y agua, entre rezos y vistas, y sienta el latido del Alto Tajo", declaró la directora de Turismo de Guadalajara.
Ruta senderista del Alto Tajo: descubre el camino entre el Tajo y la historia
El itinerario parte de la plaza de Villar de Cobeta, punto de partida señalizado con panel informativo y mapa del recorrido. Desde allí, el sendero avanza en línea recta durante 12 kilómetros hasta el Castillo de Alpetea, una fortaleza que domina los valles del Tajo y del Gallo. La ruta está disponible desde el 1 de junio de 2026 y permanecerá abierta los 365 días del año, salvo condiciones meteorológicas extremas.
Promovida por la Diputación y el Parque Natural del Alto Tajo, la senda se integra en la red de rutas de gran recorrido de Castilla-La Mancha. Cada kilómetro está equipado con paneles que explican la flora, la fauna y los hitos históricos, facilitando una experiencia educativa y sensorial.
Detalles del recorrido: monasterio, castillo y panorámicas únicas
El primer punto de interés es el Monasterio de Buenafuente del Sistal, único enclave cisterciense habitado de la provincia. Fundado a finales del siglo XII por Alfonso VIII, el monasterio alberga una comunidad de monjas bernardas que mantienen viva la tradición contemplativa y gestionan una pequeña hospedería para peregrinos.
Tras la visita al monasterio, el camino se interna en un sabinar centenario donde destaca la Sabina Gorda, árbol emblemático que supera los 30 metros de altura. El sendero, de baja dificultad técnica, está preparado para familias con niños y personas con movilidad reducida; los tramos de tierra son anchos y bien señalizados.
El ascenso culmina en el mirador de Alpetea, que ofrece una vista panorámica incomparable de los valles del Tajo y del Gallo, con el horizonte de la sierra al fondo. Desde este punto, el castillo se alza como testigo silencioso de la historia, permitiendo a los caminantes imaginar batallas y refugios de la Guerra Civil.
Contexto cultural y natural del Alto Tajo
El Monasterio de Buenafuente del Sistal representa una joya del románico cisterciense francés, con una arquitectura sobria y una iglesia que conserva el fresco original de la fuente que da nombre al lugar. Su permanencia habitada lo convierte en un vínculo vivo entre pasado y presente, ofreciendo al visitante una experiencia de paz y reflexión.
El entorno natural del Alto Tajo es un mosaico de encinas, quejigos y pinos, con un sabinar que data de varios siglos. Esta vegetación protege una biodiversidad rica, incluida la presencia de especies amenazadas como el lince ibérico en los alrededores. El parque natural, declarado en 1996, garantiza la conservación del paisaje y la gestión sostenible del turismo.
El recorrido, además de su valor histórico, sirve como corredor ecológico que facilita la dispersión de fauna y flora, reforzando la conectividad del territorio. La combinación de patrimonio cultural y riqueza natural convierte a la ruta en un modelo de turismo responsable.
Con la apertura de esta senda, la Diputación espera atraer a más de 5.000 visitantes en su primer año, dinamizando la economía local y fomentando la creación de nuevos servicios de hostelería y guías especializados. La ruta del Alto Tajo se perfila como una herramienta de educación ambiental y patrimonial, invitando a los guadalajareños y a los viajeros de fuera a redescubrir la esencia de la provincia.
El futuro de la senda incluye la organización de eventos temáticos, como jornadas de fotografía y rutas nocturnas guiadas, que reforzarán su perfil cultural. La apuesta por la sostenibilidad y la puesta en valor del patrimonio asegura que la ruta seguirá siendo un referente para generaciones venideras.