Muralla romana de Lugo: la única completa del mundo

Lugo ha anunciado que su muralla romana, la única del planeta que se conserva íntegra, seguirá abierta al público sin coste tras la inversión de 2 M € en la renovación de las Ramblas. La medida, aprobada por la Xunta de Galicia, busca preservar el patrimonio y potenciar el turismo cultural.

Detalles de la obra milenaria

Construida entre los siglos III y IV, la muralla rodea el casco histórico con un perímetro de 2,2 km. En su punto más ancho alcanza los 7 m y su altura media supera los 10 m. De las 85 torres originales, 71 permanecen en pie, y la estructura cuenta con 10 puertas que permiten el acceso a los distintos barrios.

La reciente obra de mejora incluye la rehabilitación de las Ramblas, el paseo que recorre parte del adarve. La inversión de 2 M € cubre la consolidación de los muros, la restauración de las torres más deterioradas y la instalación de señalética interpretativa. El objetivo es garantizar la seguridad de los visitantes y ofrecer una experiencia más cómoda sin alterar la autenticidad del conjunto.

El acceso al adarve sigue siendo gratuito, una política que la Xunta mantiene para que tanto lugareños como turistas puedan caminar sobre la piedra romana y contemplar la ciudad desde una perspectiva única.

Contexto histórico y cultural

La muralla de Lugo sobrevivió a la destrucción que azotó a otras fortificaciones europeas porque la ciudad se adaptó a su presencia. En lugar de derribarla para crecer, se añadieron nuevas puertas y se integró la estructura al tejido urbano. Según la propia Xunta, "la muralla romana que rodea la ciudad de Lugo es la única del mundo que se conserva entera".

Una leyenda local habla del "Bosque Sagrado de Augusto", un recinto sagrado dedicado al emperador que, según la tradición, motivó la construcción de la muralla. Aunque el bosque desapareció, la muralla quedó como testigo de esa historia y como símbolo de la identidad gallega. En 2000, la UNESCO declaró la muralla Patrimonio de la Humanidad, reconociendo su valor universal.

El conjunto no solo protege el patrimonio arquitectónico, sino que también define la imagen de Lugo. Los tejados, plazas e iglesias que se asoman desde el adarve forman un cuadro que mezcla la Roma antigua con la vida contemporánea gallega.

Perspectivas futuras para la muralla y la ciudad

Con la renovación finalizada, se espera un aumento significativo del número de visitantes. Los operadores turísticos ya planifican recorridos guiados que combinan la muralla con la gastronomía local, lo que podría traducirse en una mayor actividad económica para la zona.

La gratuidad del adarve abre la puerta a iniciativas educativas: colegios de toda Galicia organizarán salidas para que los alumnos aprendan historia in situ. Además, la Xunta estudia la creación de un programa de voluntariado para el mantenimiento continuo de la estructura, involucrando a la ciudadanía en su conservación.

A medio plazo, la muralla podría convertirse en el eje de un corredor cultural que conecte Lugo con otras ciudades romanas de la península, favoreciendo intercambios de exposiciones y eventos. La combinación de preservación, accesibilidad y promoción turística posiciona a Lugo como un referente del patrimonio vivo en Europa.

En definitiva, la muralla no es solo un monumento estático; es una frontera simbólica que une pasado y presente, y cuya renovación asegura que siga siendo el corazón latente de la ciudad durante los próximos siglos.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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