La demanda: una ley para romper la desigualdad estructural
El pueblo gitano español reclama un marco legislativo propio que ponga fin a las desigualdades estructurales que afectan a la comunidad desde hace siglos. La propuesta llega en el contexto del Día Internacional del Pueblo Gitano, que se conmemora cada 8 de abril, y plantea una solución similar a la que ya existe para otros colectivos como las mujeres, las personas con discapacidad o el colectivo LGTBI.
No se trata de un gesto simbólico más. Los líderes gitanos advierten de que las desigualdades que persisten no son casos aislados, sino problemas sistémicos que se perpetúan generación tras generación, alimentados además por el estigma y la discriminación.
Los números que explican la realidad
Las cifras son contundentes. La tasa de paro en la población gitana es tres veces superior a la de la población general. La pobreza afecta al 86% de los gitanos, llegando al 89% en el caso de la pobreza infantil.
En educación, la situación es igualmente grave. La mayoría de los niños y niñas gitanas no completan la educación secundaria obligatoria, y un tercio estudia en colegios segregados. En vivienda, la mayoría de quienes viven en asentamientos chabolistas son familias gitanas.
Estas realidades no son excepciones. Son patrones que se repiten en barrios enteros, en familias completas, en generaciones que nacen ya condenadas a estar en los márgenes.





