Resumen de la investigación
El Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada publicó este mes los resultados de un estudio sobre el sesgo atencional hacia estímulos alimentarios. El trabajo, liderado por Irene Ruiz, Ana González e Isabel de Brugada, se llevó a cabo en el campus de Granada durante los meses de enero y febrero de 2024. El hallazgo principal: los logotipos de comida rápida captan la atención de los participantes incluso cuando están saciados, a diferencia de las imágenes de alimentos reales.
Detalles del experimento y explicación del sesgo atencional
Se diseñaron dos experimentos con una tarea de búsqueda visual. En cada prueba se mostraron cuatro imágenes y los sujetos debían indicar si todas eran iguales o si una destacaba. Los estímulos podían ser imágenes de alimentos, logotipos de comida rápida o objetos neutros como productos de limpieza.
En el primer experimento, 48 voluntarios pasaron tres horas sin comer antes de la prueba, garantizando un estado de hambre. En el segundo, 50 participantes recibieron patatas fritas y galletas de chocolate justo antes de la tarea, asegurando saciedad. Los tiempos de respuesta se registraron para cada tipo de estímulo.
Los resultados mostraron que, bajo hambre, tanto las imágenes de alimentos como los logotipos de comida rápida producían respuestas más rápidas que los estímulos neutros. Cuando los sujetos estaban saciados, los imágenes de alimentos dejaron de generar ventaja atencional, igualando los tiempos de los estímulos neutros. En cambio, los logotipos de comida rápida siguieron provocando respuestas más rápidas, evidenciando un sesgo atencional persistente.
"Los logotipos actúan como señales asociadas a la comida, activando la atención de forma automática, independientemente del estado fisiológico del individuo", explican las investigadoras. Este efecto se atribuye a la exposición constante a publicidad hipercalórica, que refuerza la conexión entre la marca y la recompensa alimentaria.
Los hallazgos confirman que la publicidad de comida rápida mantiene activo el sesgo atencional incluso cuando el organismo no necesita alimentos. Este mecanismo, originalmente adaptativo para detectar comida cuando hay hambre, parece haberse vuelto rígido ante estímulos de marca.
Para quien sigue de cerca la influencia de la publicidad en la salud mental, el estudio se suma a investigaciones como la sobre adicciones sociales: escape emocional según estudio de ACENCAS, que también exploran cómo estímulos externos pueden condicionar la atención y el comportamiento.
Implicaciones y próximos pasos
El descubrimiento sugiere que limitar la exposición a logotipos de comida rápida podría reducir la presión atencional constante y, potencialmente, contribuir a hábitos alimentarios más saludables. Los autores proponen seguir investigando si intervenciones visuales pueden debilitar este sesgo automático.
En un contexto de alta disponibilidad de alimentos ultraprocesados, entender cómo la publicidad afecta la atención es clave para diseñar políticas de salud pública más efectivas.
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Redactor científico
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