España se distancia de la agenda de Trump y refuerza lazos con China
El Ejecutivo español ha adoptado una postura crítica frente a la gestión de EE. UU. en Gaza y a la intervención militar contra Irán. Al mismo tiempo, ha incrementado la frecuencia de contactos oficiales con China, consolidando una política exterior más independiente.
Detalles del nuevo giro diplomático
En los últimos meses, el Gobierno ha denunciado la falta de respeto al derecho internacional humanitario en la guerra de Gaza, señalando la necesidad de soluciones políticas en lugar de la fuerza. La misma línea se repite en la condena a los planes de ataque contra Irán, donde Sánchez ha advertido sobre el riesgo de escalar el conflicto y ha pedido cautela en el uso de bases y espacio aéreo españoles.
Paralelamente, Pedro Sánchez ha realizado cuatro visitas oficiales en cuatro años a Pekín, una de las más frecuentes entre los líderes europeos. Cada viaje ha abordado inversión, acceso a mercados, la transición verde, cambio climático y cooperación en seguridad. En una de esas estancias, el presidente español afirmó: "España no puede alinearse automáticamente con decisiones que comprometan el derecho internacional".
El ritmo de estos contactos se refleja en la creación de nuevos canales de diálogo que van más allá de la diplomacia protocolar. Por ejemplo, en la última visita se firmó un acuerdo preliminar para impulsar proyectos de energía renovable conjunta, y se abrió una mesa de trabajo sobre la gestión de residuos electrónicos, tema clave para la agenda verde de la UE.





