Bath, Patrimonio de la Humanidad: la unión de la historia romana y la arquitectura georgiana
La UNESCO ha inscrito a Bath en la lista del Patrimonio Mundial, reconociendo oficialmente su valor universal por la conjunción de dos momentos históricos: la época romana y la arquitectura georgiana del siglo XVIII. La decisión se tomó en la sesión plenaria de la Comisión del Patrimonio Mundial celebrada el 10 de abril de 2026. Esta acreditación sitúa a la ciudad entre los sitios más emblemáticos del planeta.
Los baños de Aquae Sulis, fundados hace casi dos mil años, constituyen el núcleo arqueológico que dio origen a la ciudad. Los romanos aprovecharon los manantiales termales para crear un complejo que combinaba terapia, culto a Sulis Minerva y vida social. Los descubrimientos recientes de mosaicos en el templo subrayan la calidad artística que los romanos imprimieron en el sitio.
Casi mil años después, la nobleza británica redescubrió esas aguas y, bajo el impulso del rey Jorge III, transformó Bath en un spa aristocrático. El plano urbano de los años 1700, ideado por John Wood el Viejo, introdujo calles anchas, plazas como Queen Square y fachadas de piedra honey‑coloured que siguen dictando la estética de la ciudad. El proyecto urbanístico también introdujo el uso de los famosos baños termales públicos, que hoy albergan el Thermae Bath Spa, abierto al público.
La UNESCO valora la coherencia entre ambos estratos: el trazado romano se integra sin rupturas en la cuadrícula georgiana, creando un conjunto urbano singular. La superposición de usos –curación, ocio, poder– se mantiene viva, y cada visita revela cómo la historia se reescribe sin destruirse. Además, la UNESCO destaca que el sitio cumple los criterios (ii) y (iv) por su intercambio cultural y su arquitectura ejemplar.





