Gárgolas de Notre Dame: ¿Qué son y para qué sirven?

Una gárgola es, en sentido estricto, un desagüe arquitectónico tallado en piedra que dirige el agua de lluvia fuera de los muros. El chorro de lluvia entra por la boca de la figura y se expulsa por el canal interno, evitando la erosión de la fachada. En Notre Dame, más de veinte de estas piezas cumplen esa función esencial, protegiendo la estructura centenaria de la humedad.

Más allá de la decoración: grotescos, simbolismo y la huella de Viollet‑Le‑Duc

No todas las criaturas que coronan la catedral son gárgolas técnicas. Los grotescos —esculturas sin salida de agua— fueron añadidos para crear una frontera visual entre lo sagrado y lo profano. Representan el caos, el pecado y los peligros que acechan fuera del recinto divino, sirviendo como recordatorio de la fragilidad humana. Gran parte de estas figuras actuales fueron esculpidas durante la gran restauración dirigida por Eugène Viollet‑Le‑Duc en el siglo XIX, quien, inspirado por el Romanticismo, introdujo nuevas quimeras que no existían en la Edad Media. Como señala el informe, "las gárgolas son el espejo de nuestros temores colectivos".

Para profundizar en la polémica, véase el artículo Gárgolas de Notre Dame: la revelación del error histórico.