Nuevo libro de Marisol Donis revela el encierro de mujeres en manicomios del siglo XIX

Marisol Donis, criminóloga y farmacéutica, ha lanzado Mujeres grises sobre fondo negro (Al Revés) con la intención de denunciar el uso de los asilos como herramienta de control de género. La obra, publicada este mes en Madrid, recoge documentos, testimonios y cartas que prueban la facilidad con que se internaba a mujeres que desafiaban las normas sociales.

Cómo los asilos se convirtieron en instrumentos de represión femenina

Los criterios de internamiento eran arbitrarios: diagnósticos genéricos como *histeria, locura genital o depresión postparto se aplicaban sin examen médico. Luisa fue ingresada por soñar con querubines; Juana perdió su patrimonio tras ser declarada enferma; Julia fue recluida por su energía e irritabilidad; Carmen fue confinada a petición de su marido sin presentar síntomas. Incluso figuras reconocidas como Leonora Carrington y Emily Dickinson fueron víctimas de la misma lógica, la primera por una relación amorosa no aprobada, la segunda por la prohibición de leer y pensar.

Donis describe tratamientos brutales: duchas frías, baños vaginales con agua hirviendo, inyecciones de cacodilatos y, en casos extremos, electroshocks o intentos de lobotomía. "El objetivo era martirizarlas", afirma la autora, subrayando que la mayoría de las internadas estaban perfectamente cuerdas.