Ángel Villahermosa gana la Biznaga con "Killjote" en el Festival de Málaga
El Ángel Villahermosa se alzó con la Biznaga, premio principal del certamen The Core, durante la edición 2026 del Festival de Málaga. El jurado destacó la excelencia técnica del corto y su audaz propuesta narrativa. Con esta victoria, el joven cineasta manchego consolida su presencia en la escena nacional y abre la puerta a nuevas oportunidades de distribución.
Detalles del cortometraje "Killjote" y su propuesta artística
"Killjote" dura 11 min y narra la historia de dos mujeres lesbianas que, hartas de la violencia de sus maridos, deciden tomar la justicia por sus propias manos. La trama se desenvuelve en la noche de verano de Bolaños de Calatrava, donde el calor y la costumbre de tertular en la calle sirven de telón de fondo para una atmósfera que alterna risa nerviosa y tensión palpable.
El estilo visual, a cargo de Natalia L. Guillén, juega con luces y sombras para rozar lo esperpéntico, creando una estética que recuerda al cine negro pero con una carga de humor negro que desconcierta al espectador. "Me gusta encontrar el punto en el que el público no sabe si reírse o ponerse tenso", explica Villahermosa, subrayando su intención de generar una ambigüedad que obligue a la reflexión.
El reparto cuenta con Consuelo Trujillo, Luisa Gavasa y Natalia L. Guillén, cuyas interpretaciones aportan una solemnidad y una energía femenina que contrastan con la crudeza del tema. Trujillo, galardonada con el Goya a la mejor actriz, aporta una dignidad que equilibra la crudeza del guion, mientras que Gavasa, con su voz característica, refuerza la atmósfera rural.
La música incluye una versión feminista de la canción popular "A la Mancha", un guiño al origen del director y una manera de reivindicar el territorio manchego dentro de una narrativa contemporánea. El cortometraje ya había brillado en el Festival Internacional de Cine de Almagro en agosto de 2025, donde recibió elogios por su originalidad y su enfoque social.
Contexto cultural del cine manchego y la denuncia de la violencia de género
Manchego y rural, el corto se inserta en una tradición cinematográfica que ha buscado rescatar la vida interior de los pueblos, pero con una mirada renovada que incluye temáticas LGTBI y la violencia de género. En los últimos años, la producción audiovisual de Castilla‑La Mancha ha experimentado un resurgir, impulsado por fondos autonómicos y por la creciente presencia de jóvenes creadores que quieren contar historias locales con alcance universal.
La violencia de género, tema central de "Killjote", sigue siendo una lacra que el cine español aborda con creciente frecuencia, pero pocas veces desde la perspectiva rural y femenina que propone Villahermosa. La escena inicial, donde varias mujeres se reúnen en la calle para conversar y combatir la soledad, muestra cómo el tejido social puede ser tanto refugio como escenario de conflicto. "Estaba muy a gusto y creo que tenía que ver con estar en un entorno muy femenino y libre", recuerda el director, señalando la influencia de su abuela Lola y de las vecinas que le enseñaron a cuestionar la masculinidad tradicional.
Esta visión se alinea con la corriente LGTBI que ha ganado visibilidad en la escena española, ofreciendo personajes complejos que no se reducen a estereotipos. Al situar la acción en un pueblo manchego, el corto rompe la idea de que la diversidad sexual es exclusiva de entornos urbanos, ampliando el debate cultural.
El reconocimiento técnico, en gran parte atribuido a Guillén, demuestra que la escasez de recursos no impide la creación de obras de alta calidad. "Ha hecho magia con los pocos recursos que teníamos", afirma Villahermosa, subrayando la capacidad del equipo para superar la precariedad que a menudo afecta a los cineastas independientes.
Con la Biznaga, "Killjote" gana una plataforma que le permitirá llegar a audiencias más amplias, tanto en circuitos de festivales como en plataformas digitales. La apuesta del Festival de Málaga por obras que combinan arte y compromiso social refuerza la idea de que el cine es una herramienta poderosa para visibilizar problemáticas como la violencia de género.
La Biznaga no solo premia una obra; abre la puerta a una conversación nacional sobre la violencia de género, la representación LGTBI y la revitalización del cine rural. Si "Killjote" continúa su recorrido festivalero, es probable que inspire a otros jóvenes creadores manchegos a explorar sus raíces y a usar el lenguaje audiovisual como arma contra la injusticia.