Descubrimiento clave: los primeros Homo sapiens usaron varias armas
El equipo dirigido por Keiko Kitagawa ha publicado en iScience los resultados de 191 disparos experimentales con puntas óseas reproducidas. El experimento muestra que los cazadores del Auriñaciense combinaban lanzas y arcos en la misma caza, descartando la idea de que cada tipo de punta pertenezca a un único arma.
Cómo se llegó a la conclusión
Los investigadores fabricaron réplicas de puntas óseas basándose en piezas arqueológicas. Cada réplica se lanzó de tres maneras distintas: a mano como dardo, con un propulsor de madera y con arco. Se registró la profundidad de penetración, el tejido impactado y el tipo de fractura que producía cada disparo. Los datos revelaron que las marcas de desgaste y rotura no distinguían entre flechas y lanzas; la forma de la fractura dependía más del material de la punta (asta o hueso) y de su tamaño que del método de lanzamiento.
"No encontramos ninguna huella que nos permita asignar una punta a un arco o a una lanza con certeza", afirmó Kitagawa en la publicación.
Implicaciones para la arqueología de la caza prehistórica
Al no poder diferenciar las marcas, los hallazgos de puntas óseas en yacimientos del Auriñaciense ya no pueden atribuirse a un solo método de caza. Esto obliga a los arqueólogos a reconsiderar interpretaciones anteriores que vinculaban ciertos patrones de daño exclusivamente a lanzas o a arcos. La evidencia sugiere un repertorio tecnológico más flexible, donde los grupos humanos elegían la herramienta según la distancia del objetivo, el tipo de presa y las condiciones del entorno.





