Karne Kulture: DJ colectivo que busca discotecas seguras para mujeres

Karne Kulture nació en 2014 bajo la iniciativa de Candela Molina (Orfigyal), Cristina Cía (Tina Lambardeta) y Jimena Hernández (Mena G). Con la ayuda del promotor Fer Xplosion, su primera actuación oficial tuvo lugar en la Sala El Sol de Madrid, donde sorprendieron al público con una mezcla de breakbeat, reguetón, techno y house. Desde entonces organizan eventos semanales que mantienen la misma energía y compromiso.

DJ del colectivo Karne Kulture pinchando en la Sala El Sol, con luces rojas y público atento
DJ del colectivo Karne Kulture pinchando en la Sala El Sol, con luces rojas y público atento

En 2023 se incorporó a la formación la DJ estadounidense Rachel Mandel (Bat), ampliando la visión internacional del proyecto. El colectivo se define como una respuesta directa a la violencia y el acoso que, según sus propias palabras, "la mayoría de las chicas les han tocado el culo en una discoteca".

Cómo actúan y por qué lo hacen

Karne Kulture ha elaborado un protocolo de seguridad propio basado en la experiencia psicológica de Candela y en estudios del Observatorio Noctámbul@s y del Observatorio de la Mujer. Cada evento incluye un punto de contacto directo para víctimas, formación obligatoria del personal de seguridad y señalización visible de zonas de ayuda.

Cartel del evento semanal de Karne Kulture con los nombres de las integrantes y el logo del protocolo de seguridad
Cartel del evento semanal de Karne Kulture con los nombres de las integrantes y el logo del protocolo de seguridad

Los DJs no solo pinchan música; también actúan como mediadoras. "El equipo de seguridad de los clubes el 98 % de las veces no se responsabiliza de estas situaciones", afirma Jimena, recordando que la violencia puede manifestarse en formas sutiles, como la presión para consumir copas en exceso. El protocolo prohíbe cualquier intento de "sumisión química" y establece sanciones claras para agresores.

El objetivo es doble: ofrecer a las mujeres y a las disidencias un espacio donde puedan bailar sin temor, y crear un modelo replicable que presione a los promotores a adoptar medidas concretas. La iniciativa ya ha sido solicitada por varios locales del centro madrileño, que buscan diferenciarse en una escena cada vez más competitiva, como la que ha impulsado a artistas como Rosalía arrasa en Barcelona con el segundo concierto de su gira 'Lux'.

Contexto regulatorio y cultural en Madrid

A diferencia de Barcelona, que desde 2018 cuenta con el protocolo voluntario No Callem, Madrid carece de normas públicas obligatorias que regulen la seguridad en los clubes. La ausencia de legislación deja la responsabilidad en manos de los promotores, lo que permite que la mayoría de los locales operen sin medidas de prevención estructuradas.

Karne Kulture denuncia que "tiene que venir desde el poder público" para que la seguridad deje de ser una cuestión de buena voluntad. El colectivo asesora a promotores y salas para diseñar sus propias normas, pero se topa con la resistencia de equipos de seguridad que consideran la prevención de acoso como una "chorradita".

Mientras tanto, la presión social crece. La visibilidad del colectivo y la difusión de su protocolo han puesto el tema en la agenda cultural madrileña, obligando a los ayuntamientos a reconsiderar sus políticas. Si la tendencia continúa, es posible que Madrid adopte pronto un marco regulatorio similar al de Barcelona, garantizando que la pista de baile sea un territorio de libertad y respeto para todas las personas.

Este artículo forma parte de la cobertura continua de la escena cultural madrileña, donde la música y la defensa de derechos se entrelazan cada noche bajo las luces del club.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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