Dependencia energética heredada

Péter Magyar tomó posesión de la presidencia de Hungría el 12 de abril, tras la sorprendente derrota de Viktor Orbán en las elecciones parlamentarias. En su discurso inaugural reconoció que el país sigue dependiendo de 74 % del gas y 86 % del petróleo importados de Rusia en 2024, una herencia directa del anterior gobierno.

Los contratos vigentes con Gazprom y la estatal húngara MVM garantizan hasta 4 500 millones m³ de gas al año durante quince años, canalizados por el gasoducto TurkStream y otras rutas del sudeste europeo. Estos acuerdos, firmados en 2021, fueron ampliados con volúmenes extra que superan los 7 000 millones m³ anuales, según declaraciones del ministro de Exteriores.

Contexto de la relación Orbán‑Moscú

Durante la década de Viktor Orbán, Hungría se consolidó como uno de los aliados energéticos más fieles de Moscú dentro de la UE. La estrategia consistió en asegurar precios bajos a cambio de una escasa diversificación, lo que permitió al gobierno húngaro presentar la energía barata como un logro político. "La arraigada dependencia de Hungría de los combustibles fósiles rusos no es simplemente consecuencia de factores geográficos, sino el resultado de décadas de deliberación política", explicó la experta en Europa Central del German Marshall Fund.