El Gobierno de Turquía aprobó en marzo de 2024 una normativa que prohíbe el uso de pantallas dentro del campo de visión del conductor y regula los niveles de ruido de los sistemas de sonido en los vehículos. La medida sanciona cualquier pantalla que pueda desviar la atención del conductor, incluida la reproducción de vídeos mientras se conduce.
Las infracciones por pantallas distraídas alcanzan 470 € y pueden conllevar la retirada del coche durante 30 días. En cuanto a la música, la normativa no prohíbe escucharla, pero establece límites de decibelios para evitar molestias a otros usuarios de la vía.
Superar esos límites implica una multa de hasta 350 € y, en casos graves, la inmovilización temporal del vehículo por el mismo período de 30 días. La vigilancia queda a cargo de la Policía de Tráfico y de los inspectores de la Dirección General de Seguridad Vial, que pueden realizar controles aleatorios en carreteras y zonas urbanas.
Control de tráfico en una autopista turca con agentes revisando vehículos
Objetivos y expectativas de seguridad vial
El objetivo declarado es reducir las distracciones al volante, una de las causas principales de accidentes mortales en Turquía, donde en 2023 se registraron más de 6 000 fallecidos en siniestros de tráfico. Los expertos estiman que limitar la exposición a pantallas y a ruidos excesivos podría reducir los choques por pérdida de atención en un 10 % durante los primeros años de aplicación.
Esta iniciativa se enmarca en una tendencia regional; países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos ya han impuesto restricciones similares a los dispositivos electrónicos en el coche. En España, la DGT ha lanzado recientemente una campaña especial de control de velocidad, reforzando la idea de que la normativa vial se está endureciendo en varios frentes.
Asimismo, la propia DGT ha empezado a multar 80 € a conductores que circulen sin rueda de repuesto, mostrando cómo las sanciones económicas se utilizan para fomentar la seguridad (más información).
Repercusiones internacionales y posibles evoluciones
Si la medida resulta eficaz, es probable que Turquía amplíe la regulación a sistemas de asistencia al conductor y que otros estados de la región adopten normas parecidas, lo que transformará la convivencia en las carreteras. La normativa también plantea preguntas sobre la adaptación de la industria automotriz a requisitos más estrictos de hardware y software.
En el plano diplomático, la decisión ha sido observada por la Unión Europea como una señal de que los países vecinos están alineándose con los estándares de seguridad vial más rigurosos. Se espera que, en los próximos años, se establezcan acuerdos bilaterales para compartir tecnologías de detección de distracciones y control de ruido.
En conclusión, la nueva normativa turca busca, con sanciones económicas y la posibilidad de inmovilizar vehículos, frenar conductas que ponen en riesgo la vida de los usuarios de la vía. Su éxito podría marcar el inicio de una ola de regulaciones similares en Oriente Medio y el Cáucaso, reforzando la seguridad vial a nivel global.