La final de Copa del Rey entre Atlético de Madrid y Real Sociedad se disputará el 16 abril 2026 en La Cartuja (Sevilla). La Policía Nacional ha advertido que los ultras de ambos clubes intentarán provocar incidentes, una amenaza que revive la sombra del asesinato de Aitor Zabaleta en 1998.
El inspector José Luis Tucho, coordinador de Seguridad del Atlético, ha declarado: "Unos descerebrados cometieron un asesinato y nadie quiere que esto se olvide, así que tememos que la tensión continúe". La advertencia se produce justo cuando la ciudad acoge a más de 70.000 personas relacionadas con el evento.
Operativo de seguridad: 1.200 efectivos y tres anillos de control
Más de 1.200 agentes de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se distribuirán por Sevilla. El plan, elaborado desde enero, contempla fan zones separadas: el Parque del Alamillo para la afición rojiblanca y el parking de la Avenida Carlos III para los seguidores txuri‑urdin.
Se crearán rutas de acceso exclusivas que lleven directamente a los fondos asignados dentro del estadio. El primer anillo de control, reforzado por vehículos blindados y armas largas, responde al que mantiene el país.
A 20 metros de los tornos se instalará el segundo anillo, donde se realizarán los primeros cacheos y se vigilarán posibles avalanchas humanas. El tercer anillo, en las puertas de acceso, repetirá las revisiones y comprobará la coincidencia entre entrada y zona de afluencia.
Perspectivas y riesgos para la noche del 16 abril
Los organizadores confían en que la separación física reducirá los enfrentamientos. Sin embargo, la memoria del asesinato de Zabaleta sigue alimentando la enemistad entre los ultras del Frente Atlético, los Biris, la Bultzada, Supporters Gol Sur y los Bukaneros.
El inspector Tucho ha subrayado el riesgo de que grupos externos intenten colarse en la ciudad: "Sabemos que van a intentar quedar; el miedo es que gente inocente salga perjudicada". La Policía no quiere repetir las batallas campales de la Alameda de Hércules en 2024, cuando facciones de varios equipos se enfrentaron violentamente.
Si algún grupo ultraderechista logra reunirse, el operativo está preparado para detenciones masivas y el uso de fuerza proporcional. Cada zona de afición contará con patrullas móviles y vigilancia constante para impedir cualquier intento de colusión.
Contexto histórico que no se olvida
El 8 de diciembre de 1998, ultras del Atlético asesinaron a sangre fría al seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta. El crimen marcó una cicatriz profunda en la relación entre ambos colectivos y sigue alimentando la desconfianza institucional.
A pesar de los acuerdos entre clubes para no vender entradas y limitar la concentración de aficionados, la Policía mantiene la vigilancia más estricta que nunca. El dispositivo de seguridad, que incluye vehículos blindados, cacheos a 20 m y revisiones en puertas, es la respuesta directa a esa historia dolorosa.
Reacciones de los clubes
El Atlético ha asegurado que no tiene "ninguna preocupación por problemas entre las aficiones pese al pasado". La Real Sociedad, por su parte, ha colaborado entregando a la Policía listas de nombres y modos de desplazamiento de sus seguidores.
Ambos clubes han pedido a sus seguidores que respeten el plan de seguridad y eviten cualquier acto que pueda empañar la celebración del fútbol.
Qué esperar el día del partido
A medida que se acerque la noche del 16 abril, la Policía intensificará los controles en los puntos de acceso a la ciudad y en los parkings designados. Se mantendrán patrullas de refuerzo en los alrededores del estadio y se activarán unidades de intervención rápida en caso de incidentes.
Los aficionados que respeten las zonas asignadas y los protocolos de seguridad podrán disfrutar del espectáculo en el césped sin sobresaltos. Aquellos que intenten cruzar los límites se enfrentarán a cacheos exhaustivos y, de ser necesario, a detenciones.
Conclusión
La final de Copa del Rey representa más que un duelo deportivo; es una prueba de la capacidad del Estado para gestionar la violencia ultras en un contexto histórico cargado. La combinación de 1.200 efectivos, tres anillos de control y la alerta terrorista nivel 4 busca garantizar que la noche del 16 abril sea recordada por el fútbol, no por disturbios.