Inauguración de cuatro grupos escolares republicanos en Madrid (abril 1936)
El 14 de abril de 1936 se celebró la apertura de cuatro nuevos grupos escolares en los barrios de Las Letras, Usera, Batán y Casa de Campo. La iniciativa, impulsada por el Gobierno del Frente Popular, pretendía ofrecer educación laica, mixta y gratuita a niños y niñas que aún no habían encontrado plaza en el sistema.
Los centros, construidos sobre planos de la Institución Libre de Enseñanza, disponían de aulas luminosas, patios amplios y salas de comedor. En Las Letras se instaló un pequeño colegio de arquitectura modernista; en Usera el edificio combinó aulas con talleres de artes; Batán contó con un gimnasio y una biblioteca; y Casa de Campo se diseñó con amplios ventanales que favorecían la ventilación.
El ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, elogió la obra: "Esta es la aristocracia del espíritu que la democracia crea". Su discurso subrayó la intención de convertir la escuela en motor de igualdad y cultura.
Tras la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936, el Gobierno activó el artículo 48 de la Constitución de 1931, que declaraba la educación como responsabilidad exclusiva del Estado. La medida buscaba revertir el retroceso de la derecha (1933‑1935), que había limitado la laicidad y la mixtura.
Se adoptaron metodologías de la Escuela Nueva, concretamente los enfoques de Célestin Freinet y María Montessori. Estas pedagogías favorecían el aprendizaje activo, la autonomía del niño y la integración de la creatividad en el currículo.
Para dotar a los maestros de esas herramientas, la Junta de Ampliación de Estudios y la ILE concedieron becas que enviaron a cientos de docentes a formarse en Francia y Suiza. El retorno de esos profesionales permitió que los nuevos grupos aplicaran proyectos de lectoescritura, trabajo manual y educación artística.
Contexto breve de la reforma educativa republicana
Durante el primer bienio republicano (1931‑1933) se crearon 18 grupos escolares en Madrid. La derecha, al tomar el poder en 1933, redujo la cifra a dos nuevos centros. Con la llegada del Frente Popular, la cifra volvió a crecer con los cuatro grupos de abril 1936, una respuesta directa al gran número de niños no escolarizados.
En 1931 la capital contaba con unos 40.000 niños en edad obligatoria. La expansión de 1936 pretendía acercar la escuela a los barrios más necesitados, ofreciendo también atención médica y alimentación diaria, servicios que en muchos hogares eran inexistentes.
La arquitectura de los colegios reflejaba la visión de una escuela saludable: grandes ventanales, techos altos y espacios abiertos que facilitaban la luz natural y la ventilación, factores esenciales para la salud infantil según los criterios de la época.
Relevancia actual
Aunque la guerra interrumpió la vida de esos grupos, su legado persiste. En 2026, la duplicación de colegios públicos en Madrid, que pasará de 52 a 101 centros para la ESO, evoca la misma voluntad de ampliar la oferta educativa. Como recuerda la historiadora Victoria Martínez Latorre, "la escuela sigue siendo el epicentro de la cultura y la igualdad".
La memoria de esos cuatro grupos sirve hoy como referencia para iniciativas que buscan una educación inclusiva y laica, recordando que la escuela no solo forma lectores, sino ciudadanos críticos.