Conteo de aves en Villarejo de Salvanés: hechos clave

El sábado a las 8 h tres silvestristas llevaron a cabo un muestreo de fringílidos en un campo agrícola de Villarejo de Salvanés, a 57 km de Madrid. El equipo, identificado como "Equipo 34", utilizó la aplicación Sefricam para registrar los avistamientos y anotó los datos en papel durante la mañana.

Los participantes, Cristóbal Vega, Pablo Luis López Espí y Lorenzo Marazuela, son afincados en la zona y se desplazaron con mesa y sillas plegables para el recuento. Cada uno apuntó los ejemplares observados, mientras la app enviaba notificaciones a los agentes forestales de la comunidad.

Metodología controvertida y críticas científicas

Para atraer a los fringílidos, los silvestristas colocaron ocho jaulas con jilgueros, pardillos y verderones vivos cerca del punto de observación. Esta técnica, conocida como "reclamo vivo", busca aumentar la detección de aves silvestres, pero ha sido cuestionada por una treintena de expertos publicados en revistas como Science y *Ecological Indicators.

Los críticos argumentan que mantener aves en cautividad vulnera normas éticas y distorsiona los resultados, pues los individuos atraídos pueden no reflejar la densidad real de la población. "El uso de reclamos vivos introduce un sesgo que dificulta comparaciones con métodos tradicionales basados en observación directa", señala un ornitólogo que prefirió mantenerse en el anonimato. La polémica se enmarca en un debate más amplio sobre la fiabilidad de los datos recogidos por aficionados, similar al que se vive en la gestión pesquera de Asturias, donde los científicos también cuestionan la metodología de los censos ().