Adolescentes disfrutan del cine programado por su padre
En una vivienda de Zaragoza, Pablo Martínez (37) dedica cada viernes por la tarde a proyectar una película para sus dos hijos, Álvaro (19) y Lucía (17). Desde clásicos de Buster Keaton hasta títulos contemporáneos como *Instinto básico, la programación se ha convertido en un ritual familiar que los jóvenes esperan con entusiasmo.
Los adolescentes describen la experiencia como "un espacio donde reímos, aprendemos y nos sentimos escuchados". Martínez afirma que su objetivo es ofrecer una alternativa a la sobrecarga de contenidos en redes sociales, eligiendo obras que estimulen la reflexión sin perder la diversión.
Cómo y por qué la programación cinematográfica gana relevancia entre jóvenes
La iniciativa de Martínez coincide con la difusión del XIV Ciclo de Cine sobre Derechos de Infancia y Adolescencia, organizado por la Universidad de Zaragoza, que presentó seis películas centradas en la salud física, mental y emocional de los menores. El ciclo subrayó la necesidad de un "acompañamiento adulto" para que los jóvenes accedan a contenidos culturales de forma segura.
Paralelamente, Meta activó en España el 'Modo Adolescente' en Instagram, restringiendo automáticamente contenidos perturbadores y alineándolos con clasificaciones cinematográficas mayores de 13 años. Esta medida refuerza la idea de que la curaduría adulta es esencial para proteger a los menores de material inadecuado.
Expertos en educación cultural consideran que la combinación de actividades familiares como la de Martínez y políticas como el Modo Adolescente crea un entorno donde los jóvenes pueden explorar el cine sin los riesgos de la exposición indiscriminada. Como señala la Universidad de Zaragoza, el objetivo es "fomentar el bienestar y la autonomía mediante el acompañamiento cultural".
En este contexto, la práctica de programar películas en el hogar se vuelve un modelo replicable: permite a los padres seleccionar obras que dialoguen con los intereses de sus hijos, mientras se aprovechan las herramientas de filtrado de plataformas digitales.
Perspectivas de futuro
Si la tendencia se consolida, podríamos ver un aumento de iniciativas similares en otras ciudades, impulsadas por la combinación de políticas de protección en redes sociales y la evidencia de que el cine sigue siendo una herramienta educativa eficaz. La experiencia de Martínez muestra que, con una selección cuidadosa, el séptimo arte puede seguir siendo un punto de encuentro generacional, reforzando la comunicación familiar y la formación crítica de los adolescentes.
Más información sobre el ciclo de cine en la Universidad de Zaragoza
Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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