Falta de comercios de proximidad en barrios densificados
Más del 50 % de los residentes de los barrios más densos del área metropolitana de Barcelona no disponen de un establecimiento con alimentos frescos dentro de un radio de 400 m. La ausencia se detecta en Santa Coloma, Sant Adrià, Torre Baró y Bon Pastor, según el estudio del IDRA.
La distancia mínima recomendada para un comercio de proximidad es de 400 m, equivalentes a unos cinco minutos a pie. "Si entendemos que alimentarse es un derecho fundamental, es lógico que las administraciones garanticen la presencia de comercios de alimentos frescos en los nuevos desarrollos", subraya Adrià Rodríguez, investigador del IDRA.
Por qué la densificación urbana dificulta el acceso a alimentos frescos
Los expertos de la asociación Aecoc explican que la planificación vertical suele olvidar la asignación de locales comerciales en la planta baja, obligando a los vecinos a desplazarse en coche a centros comerciales. "Los modelos densificados facilitan la instalación de comercios de proximidad solo cuando la normativa municipal reserva la planta baja para ese fin", afirma Josep Maria Bonmatí, director general de Aecoc.
En estas áreas el consumo diario de fruta, verdura y pescado es hasta un 30 % inferior al promedio de la capital, mientras que aumenta la ingesta de productos procesados y comida rápida, más accesibles en los grandes centros.
Contexto de la urbanización densificada en el área metropolitana de Barcelona
El aumento del precio de la vivienda ha impulsado el desarrollo vertical, transformando barrios tradicionales en núcleos de alta densidad. La oferta de servicios básicos, como los comercios de alimentos frescos, no ha seguido el ritmo de la construcción de viviendas.
Los expertos piden que la normativa municipal reserve la planta baja de los edificios para comercios de proximidad, garantizando que los residentes no tengan que recorrer largas distancias para comprar alimentos esenciales.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha manifestado su apoyo a la densificación siempre que se acompañe de servicios básicos, reforzando la necesidad de integrar comercios de alimentos frescos en los nuevos proyectos urbanos.
Si no se adoptan medidas regulatorias, los barrios seguirán siendo "desiertos alimentarios", con consecuencias negativas para la salud pública y la cohesión social. La solución pasa por una planificación que incluya la reserva de locales comerciales en la planta baja y la coordinación entre administraciones y promotores inmobiliarios.
Más información sobre el plan de densificación de Illa y el nuevo corredor peatonal en Sant Andreu.

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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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