Datos esenciales
El expresidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, y la exconsellera de Justicia, Gabriela Bravo, han anunciado que se casarán el 12 de septiembre de 2024. La ceremonia se celebrará en una fecha señalada tras el verano.
Detalles del enlace y antecedentes
El enlace constituye la segunda boda para ambos. Puig, padre de dos hijos con la periodista Amparo Panadero, y Bravo, madre de tres hijos fruto de su matrimonio con el abogado Manuel del Hierro, unirán sus familias en un mismo acto.
Puig ocupa desde febrero de 2024 el cargo de Embajador Delegado Permanente de España ante la OCDE en París, tras dejar la Secretaría General del PSPV. Bravo, que dejó la política activa después de ejercer como vicepresidenta segunda de Las Corts, vuelve a la esfera pública como esposa.
Ambos compartieron una larga trayectoria dentro del PSPV‑PSOE. Bravo fue pieza clave en los gobiernos del Botánico, mientras que Puig lideró la Generalitat durante una década. Su relación sentimental nació en el contexto de la gestión conjunta en el gobierno regional.
La decisión de casarse llega en un momento en que la familia de Puig enfrenta una investigación judicial sobre supuestas irregularidades en ayudas al fomento del valenciano entre 2015 y 2018. No se ha anunciado que el proceso influya en la boda.
A pesar de la atención mediática, la pareja ha preferido mantener la intimidad del evento. No se han revelado detalles sobre el lugar exacto ni la lista de invitados, aunque se espera la presencia de figuras del PSPV y de la diplomacia española.
El anuncio fue publicado en la página del partido, y se puede consultar en detalle en la nota Ximo Puig y Gabriela Bravo anunciarán su matrimonio el 12 de septiembre.
Para los seguidores del PSPV, la boda simboliza la continuidad de una alianza política y personal que ha marcado la última década en Valencia. La unión también refuerza la imagen de estabilidad del partido tras la salida de ambos de la primera línea de gobierno.
Se espera que, tras la ceremonia, Puig continúe su labor diplomática en París y Bravo retome actividades vinculadas al ámbito jurídico. La boda, sin embargo, no altera sus cargos actuales ni sus responsabilidades institucionales.
Los ciudadanos valencianos, acostumbrados a seguir la trayectoria de ambos, verán la boda como una muestra de la vida privada de sus representantes, sin mayor repercusión en la gestión pública.
En los próximos meses, el foco seguirá en la agenda legislativa de la comunidad y en la labor de Puig en la OCDE, mientras la familia se prepara para la celebración.
Los hijos de Puig, de 22 y 19 años, y los de Bravo, de 25, 23 y 20, han sido mencionados brevemente en declaraciones familiares, aunque no participarán en la ceremonia oficial.
La boda, programada para mediados de septiembre, coincidirá con la temporada de sesiones del Parlamento valenciano, lo que podría limitar la asistencia de algunos legisladores.
Cierre
En conclusión, el matrimonio de Ximo Puig y Gabriela Bravo representa un hito personal para dos figuras públicas, al tiempo que mantiene su presencia en la agenda política valenciana y nacional.
Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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