*Pedro Sánchez refuerza la relación con China

El Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, anunció este lunes que China será el eje prioritario de la estrategia exterior de Madrid. La decisión se enmarca en la percepción de que EE. UU. ha perdido credibilidad como socio fiable y que, pese a seguir formando parte de la OTAN, su política exterior genera incertidumbre.

*Razones económicas del giro hacia Beijing

El Ejecutivo justifica el cambio señalando la necesidad de acceder a los sectores que están definiendo el crecimiento mundial: vehículos eléctricos, inteligencia artificial, robótica, energías limpias y biotecnología. España exporta cerca de 8 000 M€ a China, principalmente químicos, farmacéuticos, productos agroalimentarios y minerales. Por el lado de las importaciones, el país depende cada vez más de equipos, electrónica y tecnologías vinculadas a la transición energética. Este desequilibrio impulsa la búsqueda de alianzas industriales y de inversión que permitan a las empresas españolas entrar de forma estructural en el mercado chino.

*Crecimiento chino en 2026 como contexto

Los datos oficiales del Banco Nacional de Estadística de China confirman que el PIB creció un 5 % interanual en el primer trimestre de 2026, alcanzando 33,42 billones de yuanes (aprox. 4,9 billones USD). El crecimiento supera en 0,5 puntos porcentuales al del cuarto trimestre de 2025 y supera las previsiones de los analistas. China se consolida como la primera economía del mundo por paridad de poder adquisitivo y continúa ampliando su peso nominal, como explica el informe de Gesinter sobre la evolución del PIB chino en los últimos años. Para entender mejor el objetivo de crecimiento de China y su impacto en España, véase el artículo Objetivo de crecimiento de China para 2026: 4,5 %‑5 % y su impacto en España.

*Posibles escenarios futuros para España‑China

El acercamiento abre oportunidades: mayor participación en proyectos de energías limpias, joint ventures en IA y acceso a la cadena de suministro de vehículos eléctricos. Sin embargo, también implica riesgos, como una mayor dependencia de tecnología china y la necesidad de equilibrar la relación con la seguridad estratégica europea. Los analistas advierten que, si bien la diversificación de exportaciones puede mitigar el desequilibrio comercial, España deberá mantener una política de defensa de sus intereses en el marco de la UE, como se refleja en la reciente decisión de Bruselas sobre el metro de Lisboa (Bruselas veta a CRRC Tangshan y obliga a Mota‑Engil a elegir a PESA para el metro de Lisboa).

En conclusión, el giro de Sánchez hacia China busca convertir al gigante asiático en un socio estructural para la competitividad española, pero requerirá una gestión cuidadosa para evitar una dependencia excesiva y para armonizar los intereses económicos con los compromisos de seguridad europea.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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