Ali Smith fue la pregonera de Sant Jordi en Barcelona el 23 de abril de 2024, pronunciando su texto en el Saló de Cent del Ayuntamiento. Su presencia enlaza la celebración del libro con la polémica de los cierres de bibliotecas en el Reino Unido.
La tradición de que autores internacionales inauguren la fiesta del libro en la ciudad catalana se remonta a décadas, con nombres como José Saramago, John Banville o Almudena Grandes. Smith, galardonada por su prosa flexible y su compromiso social, se presentó con una energía que recordó la vitalidad de la primavera barcelonesa.
Su llegada coincidió con la exposición de carteles que anuncian la huelga de las bibliotecas públicas de Barcelona, una movilización que ha paralizado varios servicios y amenaza con cerrar los sábados de forma indefinida. Smith visitó la Biblioteca de Sarrià antes del pregón, donde constató la tensión entre los trabajadores y la administración municipal.
El discurso: defensa de las bibliotecas y crítica a la superficialidad
En su intervención, Smith denunció el cierre de bibliotecas en el Reino Unido, describiendo la situación como "desesperante" y señalando que "la gente se despierta un día y la biblioteca de su barrio ha cerrado por falta de fondos". Pidió proteger estos centros como pilares de la cultura y la cohesión social.
"Tenemos que defender las bibliotecas y protegerlas", afirmó la autora, subrayando que la cultura de la superficie que domina la era digital debilita la capacidad crítica de la ciudadanía. Criticó la tendencia a consumir información sin profundizar, describiendo la superficialidad como un enemigo silencioso de la lectura.
Su discurso también recordó su propio pasado activista, cuando, como estudiante en Aberdeen, escondía notas de protesta dentro de los libros para evitar su cierre. Ese gesto personal sirvió de metáfora para la resistencia que propone: la palabra escrita como escudo contra la censura y el olvido.
Contexto cultural: la tradición de Sant Jordi y la huelga de bibliotecas en Barcelona
Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa, se celebra cada 23 de abril con ferias, lecturas y actividades en toda la ciudad. El pregón, a cargo de un autor de renombre, marca el inicio oficial del evento y atrae la atención de medios y público.
Al mismo tiempo, los trabajadores de bibliotecas de Barcelona convocaron una asamblea en la Plaça Sant Jaume para exigir igualdad de condiciones laborales con el resto de funcionarios municipales. La protesta surge tras varios cierres temporales y la amenaza de suspender los sábados indefinidamente, lo que ha generado preocupación entre los lectores habituales.
La coincidencia de ambos hechos ha intensificado el debate sobre el valor de los espacios de lectura en la sociedad contemporánea. Mientras la ciudad celebra la literatura, los bibliotecarios recuerdan que sin recursos ni personal, los libros no pueden llegar a los ciudadanos.
Posibles repercusiones: participación de Smith y futuro de las bibliotecas barcelonesas
Smith dejó entrever que, de no estar obligada a leer su propio pregón, se uniría a la concentración de bibliotecarios en la Plaça Sant Jaume. Su apoyo simbólico podría añadir peso internacional a la reivindicación local.
La presión de la asamblea podría acelerar las negociaciones entre el Ayuntamiento y los sindicatos, evitando el cierre indefinido de los sábados y garantizando mejores condiciones para el personal. Un acuerdo favorable reforzaría la imagen de Barcelona como capital del libro y modelo de defensa cultural.
En última instancia, la intervención de Smith subraya la interdependencia entre la celebración literaria y la defensa de los infraestructuras que la hacen posible. El futuro de las bibliotecas barcelonesas dependerá de la capacidad de la ciudad para traducir el entusiasmo del pregón en políticas concretas que mantengan vivos los espacios de lectura.
*Conclusión
El pregón de Ali Smith ha convertido la fiesta de Sant Jordi en un escenario de reflexión sobre la vulnerabilidad de las bibliotecas. La combinación de su voz literaria y la movilización de los bibliotecarios locales plantea un reto: transformar la efervescencia cultural en acciones que aseguren el acceso al conocimiento para las próximas generaciones.