Demolición de la residencia ICASS de Reus prevista para 2027
La Generalitat de Catalunya, el Gobierno de España y el Ayuntamiento de Reus han sellado un pacto para demoler la residencia pública de ancianos ICASS. El edificio, cerrado desde 2024, será derribado a lo largo de 2027, según ha indicado la consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo. La decisión busca liberar el terreno para una futura instalación asistencial.
"Esperamos que a inicios de 2027 tengamos la licitación hecha para poder proceder a la demolición", afirmó Martínez Bravo durante la visita al ayuntamiento.
Detalles del acuerdo y motivos de la demolición
El convenio contempla una doble licitación: una para la demolición y otra para la construcción del nuevo centro. La rehabilitación del edificio fue descartada por su elevado coste y por limitaciones estructurales que impedirían cumplir los estándares actuales de calidad y sostenibilidad.
Según la consellera, la reforma habría supuesto una inversión desproporcionada para una infraestructura de más de 30 años. "La rehabilitación era extremadamente cara y las instalaciones ya estaban obsoletas", explicó. Por ello, el Govern ha optado por la demolición total, que permite diseñar un edificio acorde al .
El acuerdo también resuelve la larga disputa entre la Generalitat, titular del equipamiento, y la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), propietaria del terreno. La falta de coordinación había paralizado el proceso durante más de un año y medio.
Próximos pasos y calendario de la nueva residencia asistencial
La licitación para la demolición se publicará a principios de 2027 y se adjudicará en los primeros meses del año. Una vez adjudicada, la obra de derribo se desarrollará durante el resto de 2027.
La construcción del nuevo centro aún no tiene fecha de inicio, pero la consellera ha subrayado que es una prioridad del Govern y que la partida presupuestaria está garantizada, sin depender de la aprobación anual de los presupuestos de la Generalitat.
El proyecto técnico incluirá pequeñas unidades de convivencia, criterios de sostenibilidad y nuevos estándares de calidad asistencial. La alcaldesa Sandra Guaita ha pedido una "residencia del siglo XXI" que responda a las necesidades actuales de la población mayor.
En paralelo, el Govern iniciará conversaciones con las asociaciones de familias y usuarios para recoger sus demandas antes de definir el programa arquitectónico. La subdelegada del Gobierno en Tarragona, Elisabet Romero, ha reiterado que los procesos ya cumplen con los requisitos garantistas y que la atención a la gente mayor sigue siendo una prioridad.
Aunque la fecha de inicio de la construcción no está fijada, se espera que el proyecto avance rápidamente una vez concluida la fase de demolición. La intención es que el nuevo centro esté operativo en el plazo máximo de cinco años, aunque la fecha exacta dependerá de la licitación de la obra.
Para los vecinos de Reus, la noticia supone la eliminación de un edificio vacío que ha generado incertidumbre y la promesa de un servicio asistencial moderno. La medida también alivia la presión sobre otras residencias de la zona, que han tenido que absorber a los usuarios desplazados.
"No se trata de una competencia municipal, sino de incumbencia municipal", recordó Guaita, subrayando la colaboración entre los tres niveles de gobierno.
Con la demolición programada, la ciudad se prepara para una transformación urbana que podría revitalizar el norte de Reus. La nueva residencia, al estar ubicada en el mismo sitio, mantendrá la accesibilidad para las familias que ya conocen la zona.