Quevedo revela su fe personal y la intimidad de su nuevo disco (entrevista exclusiva)
Qué, quién, cuándo y dónde: el 23 de abril de 2026, Quevedo concedió una entrevista exclusiva a La Provincia en la terraza del Boutique Hotel Cordal de la Plaza de Santa Ana, Las Palmas de Gran Canaria. En la conversación declaró: "Tengo una manera mía, como todo el mundo, de creer en Dios", una frase que sintetiza su visión espiritual sin religiosidad institucional.
La charla surgió tras la presentación del álbum *El Baifo, proyecto que celebra la identidad canaria y que ya ha generado debate en la prensa local (El Baifo de Quevedo: nuevo álbum que celebra la identidad canaria). El artista explicó que el disco se concibió como un espejo de su vida, un espacio para actualizar sus sentimientos y experiencias.
Detrás de las letras: vulnerabilidad y símbolos en 'Hijo de volcán' y 'Mi balcón'
En el cierre del álbum, la canción Hijo de volcán rompe con la voz habitual del cantante: Pedro sustituye a , creando un canal de catarsis que el propio artista describió como "liberador". La decisión de ceder el micrófono refleja una intención de desdibujar el ego y abrir la pista a otras voces, un gesto que refuerza la temática de la vulnerabilidad que recorre todo el trabajo.
Mi balcón, por su parte, funciona como metáfora del umbral entre lo privado y lo público. Quevedo visualiza un balcón alto, como el de una catedral, desde el que se contempla la ciudad entera. Ese punto de vista permite observar tanto la propia historia personal como el entorno colectivo, recordando amores pasados y decisiones que marcan el presente.
El artista insiste en que la intimidad de sus letras no es un recurso de marketing, sino una necesidad de expresión. "Hablar de mis hermanas, de mi familia, de mis miedos… siempre dejo un espacio para un 'update' de mi vida", afirma, subrayando que cada álbum contiene dos o tres temas que revelan su mundo interno.
Qué significa este discurso para la escena urbana española
La honestidad lírica de Quevedo llega en un momento en que la música urbana española busca equilibrar el espectáculo con la autenticidad. Su discurso, que combina fe personal, introspección y experimentación sonora, está marcando un precedente para otros artistas que quieren trascender la fórmula del éxito rápido.
Al abrirse sobre su intuición y su manera de creer en Dios, el cantante ofrece una alternativa a la religiosidad institucional, invitando a los oyentes a explorar su propia espiritualidad sin dogmas. Este enfoque resonará en una generación que valora la sinceridad sobre la imagen pública.
En la práctica, el álbum está impulsando debates en foros de cultura y podcasts, donde críticos y fans analizan la inclusión de voces ajenas y la simbología del balcón como espejo de la vida urbana. La repercusión ya se percibe en playlists de streaming, que destacan Hijo de volcán y Mi balcón como piezas clave para entender la evolución del género.
Cierre
Con la entrevista, Quevedo no solo ha desvelado la fe que guía su creatividad, sino que ha puesto en relieve la necesidad de un arte que dialogue con la vulnerabilidad humana. El futuro de la escena urbana española parece orientarse hacia una mayor apertura temática, donde la espiritualidad personal y la experimentación sonora coexistan sin concesiones. La expectativa ahora se centra en cómo otros artistas responderán a este llamado a la autenticidad.