Desde el 1 de enero de 2024, la DGT y los tribunales confirman que la infracción de conducir sin seguro se sanciona con una multa que oscila entre 600 y 3.000 euros, además de la obligación de responder civilmente por los perjuicios ocasionados.

Multas por conducir sin seguro: cifras y consecuencias

La sanción económica se fija según la gravedad de la infracción y la capacidad económica del infractor. En la práctica, la multa mínima es de 600 euros y puede alcanzar los 3.000 euros cuando el vehículo se detiene en una zona de alto riesgo o se reincide en el delito. Además, el conductor acumula 6 puntos en su permiso y, en casos extremos, el vehículo puede ser inmovilizado hasta que se acredite la contratación de una póliza.

El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) asume los daños a terceros cuando el conductor no cuenta con cobertura, pero el propio infractor queda expuesto a una reclamación de reembolso por parte del CCS. "Conducir sin seguro es una infracción grave que no toleramos", señaló un portavoz de la DGT. La devolución de la indemnización puede incluir tanto los daños materiales como las lesiones personales, lo que representa un coste que supera con creces la multa inicial.

Para los propietarios, la falta de seguro implica que cualquier accidente genera una responsabilidad directa. Los gastos pueden incluir la reparación total del vehículo afectado, el resarcimiento de los bienes de terceros y la compensación por lesiones, sin límite máximo. En situaciones de colisión múltiple, la cifra puede ascender a decenas de miles de euros, poniendo en riesgo la estabilidad financiera del conductor.