Alto el fuego entre EE. UU. e Irán: qué ocurrió y cuándo

El 8 de abril de 2026 EE. UU. e Irán firmaron, bajo la mediación de Pakistán, un alto el fuego de dos semanas. El acuerdo se alcanzó a escasas horas de que expirara el ultimátum estadounidense que exigía la destrucción de centrales eléctricas y puentes iraníes. La pausa detiene los combates, pero no borra los estragos ya causados.

Daños a la infraestructura energética e impacto inmediato

Se confirmaron más de 40 activos energéticos gravemente dañados en nueve países. En Irán, las instalaciones de South Pars y la isla de Jarg fueron bombardeadas. Arabia Saudí perdió parte de la planta de Ras Tanura (550 000 bpd). En los Emiratos Árabes Unidos, la refinería de Ruwais, el campo de gas de Shah y el puerto de Fujairah resultaron afectados. Catar vio atacado el complejo de Ras Laffan, que aporta alrededor del 20 % del GNL mundial. Kuwait sufrió daños en las refinerías de Mina Al Ahmadi y Mina Abdullah, además de plantas de desalinización y electricidad.

Los precios del crudo reaccionaron de forma drástica. El Brent alcanzó $128 por barril el 2 de abril, un salto del 93 % respecto al nivel previo a la guerra. Tras el anuncio del alto el fuego, el precio retrocedió un 15 %, situándose alrededor de $90 por barril, todavía un 30 % por encima de la cotización anterior al conflicto.

Contexto geopolítico de la crisis energética

La ofensiva se desencadenó tras la escalada provocada por el ultimátum de Trump, que buscaba neutralizar la capacidad militar iraní. "Esta es la mayor crisis de seguridad energética de la historia", afirmó Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), equiparándola a las crisis petroleras de los años 70 y al colapso del gas de 2022. La interrupción simultánea de producción en Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos, Catar y Bahréin redujo la oferta mundial en 7,5 millones de barriles diarios en marzo, y se espera que alcance 9,1 millones en abril, según la EIA.

El estrecho de Ormuz, que transporta el 20 % del petróleo mundial, vio caer los tránsitos diarios de 138 buques a cifras de un solo dígito desde el 2 de marzo. Irán abrió un canal alternativo al norte de la isla de Larak, cobrando dos millones de dólares por tránsito en yuanes, lo que evidencia la intención de prolongar la escasez.

Perspectivas y posibles consecuencias a medio plazo

La Administración de Información Energética (EIA) actualizó su previsión el 7 de abril: el Brent no volverá a bajar de $76 por barril hasta 2027. La reparación de las instalaciones dañadas requerirá meses, en algunos casos años, prolongando la volatilidad del mercado. La combinación de una oferta reducida, rutas de tránsito limitadas y la necesidad de reconstruir infraestructuras críticas sugiere que los precios mantendrán niveles elevados y la inseguridad energética seguirá influyendo en la política exterior de la región.

En resumen, el alto el fuego detiene la violencia directa, pero la reconstrucción tardará y los efectos en los precios y la disponibilidad de energía perdurarán, obligando a gobiernos y empresas a replantear sus estrategias de suministro y diversificación.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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