Guerra en Irán
El 28‑feb EE. UU. e Israel lanzaron una serie de ataques aéreos coordinados contra instalaciones nucleares y de defensa en Irán. Los bombardeos destruyeron varios centros de radar y dejaron sin vida al líder supremo Ali Jamenei. "El ataque constituye una agresión directa contra la soberanía iraní", declaró el Ministerio de Defensa de Irán.
Tras la muerte de Jamenei, Irán activó su red de defensa aérea y disparó más de 30 misiles desde bases en el interior del país hacia objetivos militares estadounidenses en Irak, Siria y Arabia Saudí. Los misiles alcanzaron bases de la Fuerza Aérea y depósitos de combustible, sin que se reportaran bajas entre el personal estadounidense.
En respuesta, el Alto Mando de la Armada iraní anunció la imposición de un control estricto sobre el estrecho de Ormuz. Se desplegaron patrullas de fragata, sistemas de vigilancia satelital y torpedos de corto alcance para inspeccionar cualquier embarcación que intente cruzar sin autorización. "La seguridad del estrecho es vital para la economía global", advirtió un oficial del ejército iraní.
Reacción UE y EE. UU.
El mando central de operaciones militares de EE. UU. (CENTCOM) emitió la orden de que 31 buques, en su mayoría petroleros, den la vuelta o regresen a puerto como parte del bloqueo. El 85 % de los buques obligados cumplieron la directiva, mientras que el resto intentó negociar paso bajo escolta.
El desvío de la flota ha reducido el tránsito de crudo en el estrecho en un 15 %, lo que ha impulsado los precios del petróleo Brent por encima de los 90 dólares por barril. Los analistas de energía advierten que una prolongada interrupción podría elevar el coste del combustible en un 20 % a nivel mundial.
United Airlines anunció un aumento de tarifas entre 15 % y 20 % para cubrir el encarecimiento del combustible, al tiempo que recorta un 5 % de sus vuelos programados para 2026. La compañía asegura que la medida es temporal y dependerá de la evolución del conflicto.
El presidente español Pedro Sánchez aprovechará la cumbre de la UE en Chipre para exigir una posición común frente a Israel y una respuesta firme a Irán. Sánchez ha pedido que los Veintisiete adopten medidas concretas, como sanciones coordinadas y la creación de un canal diplomático de emergencia.
Durante la reunión, la UE debatirá la posibilidad de reforzar la presencia naval conjunta en el Golfo Pérsico y de establecer un mecanismo de inspección independiente para garantizar la libre circulación del petróleo sin comprometer la seguridad de sus miembros.
Futuro de la crisis
La disputa por Ormuz pone en jaque la seguridad del suministro energético global. Un cierre total del estrecho afectaría a más del 20 % del petróleo que circula por el mundo, desencadenando una ola de inflación en los mercados internacionales.
Los escenarios posibles se dividen entre una escalada militar, que podría llevar a enfrentamientos navales entre buques estadounidenses y fuerzas iraníes, y una negociación mediada por la UE que busque un alto el fuego y la reapertura controlada del paso.
Si la UE logra articular una respuesta unificada, podría presionar a EE. UU. e Israel para que reduzcan la presión militar y abra la puerta a conversaciones de paz. En caso contrario, la presión económica y la incertidumbre en los mercados podrían forzar a los actores a buscar una solución pragmática para evitar un colapso energético.
En los próximos días se esperan decisiones clave del Consejo europeo sobre sanciones y posibles despliegues de fuerzas navales. La evolución de la crisis determinará si el estrecho de Ormuz vuelve a ser una vía segura para el comercio mundial o si se convierte en el nuevo frente de una guerra de poder en Oriente Medio.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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