Montevideo, 24 abr 2026 – El Gobierno uruguayo anunció hoy que iniciará un proceso de consulta popular para definir el futuro de la escultura de bronce con una esvástica, hallada en 2006 en el fondo del Río de la Plata y custodiada durante 20 años en una base militar.
Uruguay decide el destino de la estatua nazi del águila recuperada
Resumen: la escultura de bronce con una esvástica, descubierta en 2006 y guardada desde entonces en una base militar, sigue sin una decisión definitiva tras dos décadas de debate.
Detalles del hallazgo y las propuestas en disputa
El objeto, una águila de 1,8 m de altura y casi 3 m de envergadura, fue extraído del lecho del Río de la Plata después de haber permanecido bajo lodo durante 70 años. Originalmente adornaba la popa del acorazado alemán Admiral Graf Spee, hundido en diciembre de 1939 tras la Batalla del Río de la Plata. Tras su recuperación, la escultura se exhibió brevemente en Montevideo, pero el Gobierno la retiró para evitar dar visibilidad a un símbolo nazi.
Desde entonces se han planteado tres líneas principales:
Fundirla y convertirla en una paloma de la paz, propuesta por el presidente Luis Lacalle Pou en 2023. Trasladarla a un museo, donde se contextualizaría como testimonio de la historia naval y del totalitarismo. Exhibirla como atracción turística en Punta del Este, iniciativa impulsada por la política Teresa Marzano que prevé una estructura que imite la popa del buque y una plataforma de observación para un centenar de visitantes.
Marzano asegura que la pieza "convertiría al águila en una suerte de icono turístico" y ha presentado un vídeo 3D con música instrumental de *What a Wonderful World. Sus críticos advierten que la exposición podría trivializar el horror asociado al símbolo nazi.
Esta disputa recuerda otras controversias sobre la conservación de símbolos históricos, como la reciente polémica en Europa sobre monumentos vinculados al pasado autoritario Torre Eiffel: subastan fragmento original de su escalera de caracol.
Implicaciones y posibles pasos futuros
La presión de actores locales, la sensibilidad internacional frente a símbolos nazis y la necesidad de equilibrar memoria histórica con intereses turísticos hacen que la decisión sea compleja. La consulta nacional, prevista para el segundo semestre, permitirá a ciudadanos, organizaciones de derechos humanos y sectores turísticos presentar sus argumentos.
Si se opta por el museo, la pieza podría integrarse en la exposición permanente del pecio del Graf Spee, reforzando la narrativa de la Segunda Guerra Mundial en el Cono Sur. Una fundición en paloma de la paz enviaría un mensaje de reconciliación, aunque algunos historiadores temen que el gesto diluya la carga simbólica del objeto. La opción turística, por su parte, podría generar ingresos para la región, pero arriesga a que Uruguay sea percibido como insensible a la memoria de las víctimas del nazismo.
En cualquier caso, la decisión de Uruguay será observada por gobiernos y organizaciones internacionales, que podrían usarla como referencia para futuros debates sobre la gestión de artefactos polémicos. La resolución final, sea cual sea, marcará un hito en la forma en que el país concilia su patrimonio histórico con los valores democráticos contemporáneos.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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