Resumen del juicio
El armador vigués Pablo G. compareció este lunes en la Audiencia Provincial de Pontevedra y negó cualquier vínculo con el alijo de cocaína hallado a bordo del buque Simione. El juicio, que se celebra en la Sección Quinta, se centra en determinar si el propietario del barco participó en el tráfico de la droga.
El Simione, de 57 metros de eslora, fue interceptado en alta mar con casi 3.000 kilos de cocaína ocultos en sus bodegas. La incautación, realizada por la Guardia Civil en una operación conjunta con la Policía Nacional, ha puesto bajo la lupa a la empresa propietaria del buque.
Durante la primera fase del proceso, el abogado de Pablo G. preguntó al fiscal si existía alguna prueba que lo relacionara directamente con la carga ilícita. El magistrado respondió que la acusación se basa en la tenencia del barco, no en pruebas de su implicación personal.
Defensa del armador
El empresario aseguró que su única responsabilidad era reparar el buque, que había quedado deteriorado tras años de explotación por otra compañía. Según su defensa, el barco fue enviado al astillero de Viana do Castelo, en Portugal, para una restauración completa.
Pablo G. declaró que no dio indicaciones para que se fuera a Cabo Verde a recoger droga y que nunca autorizó ninguna operación de carga en ese país. Aseguró que, desde la salida de Angola, sus mensajes se limitaron a cuestiones técnicas como saldos de teléfonos e ingresos.





