Paso de fauna en la M‑607: qué es y dónde se ubica
La Comunidad de Madrid ha incorporado un paso de fauna en la ampliación del tercer carril de la M‑607, entre Tres Cantos y Colmenar Viejo. La obra, concluida en junio de 2026, forma parte de la intervención de 7,3 km que duplica la capacidad de la vía y busca mejorar la movilidad en el norte de la región.
Diseño y medidas del ecoducto para la fauna
El ecoducto mide 140 m de longitud y 60 m de anchura. Se sustenta en cuatro falsos túneles de hormigón cubiertos con una capa de tierra que permite el crecimiento de vegetación. Sobre la superficie se plantan retama, escaramujo, romero y encinas dispuestas a intervalos regulares, creando un corredor natural que se funde con el entorno.
Para impedir el paso de vehículos se instalaron vallados de madera y bloques de piedra de entre 400 y 800 kg. Estos elementos evitan que los coches se acerquen al paso y reducen el riesgo de colisiones. La estructura se erigió en dos fases para no interrumpir el tráfico, con desvíos temporales que mantuvieron la circulación de los 62 291 vehículos diarios que transitan por la M‑607.
Importancia ecológica y expectativas futuras
El tramo donde se ubica el ecoducto registra numerosos atropellos; se estiman más de 60 000 vehículos diarios y cientos de muertes de fauna al año. El paso de fauna pretende restablecer la conectividad entre El Pardo y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, facilitando el desplazamiento de mamíferos, aves y reptiles sin exposición al tráfico.
Según la Consejería de Medio Ambiente, la medida reducirá la mortalidad de especies locales y contribuirá a frenar el declive de la biodiversidad, un problema que ya afecta al 77 % de las aves agrícolas en EuropaDeclive crítico de aves agrícolas). El proyecto incluye un programa de monitoreo con cámaras y sensores para evaluar el uso del paso y ajustar la gestión en función de los resultados.
En el futuro, la Comunidad de Madrid prevé replicar este modelo en otros tramos críticos de la red vial, con el objetivo de crear una red de corredores seguros que conecten áreas protegidas y reduzcan los impactos del tráfico sobre la fauna. La inversión inicial, que supera los 10 millones de euros, se justifica como una medida de conservación y mejora de la calidad de vida de los vecinos, al disminuir el ruido y la contaminación asociados a los atropellos.
Con el ecoducto ya operativo, los usuarios de la M‑607 podrán notar una carretera más segura y un entorno natural que vuelve a fluir sin interrupciones, una victoria para la conservación urbana y la movilidad sostenible.
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Redactor científico
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