Detalles del correo interno

Un memorando circulado entre altos cargos del Pentágono el pasado 28 de febrero describe varias opciones para presionar a los aliados que, según Washington, no han facilitado acceso, bases y derechos de sobrevuelo (ABO) en la campaña contra Irán. Entre las medidas figura la suspensión de España de la OTAN y la revisión de la postura estadounidense sobre la reivindicación británica de las Islas Malvinas. El documento, filtrado a un funcionario anónimo, califica el ABO como "la base mínima absoluta para la OTAN" y advierte que la ausencia de cooperación europea erosiona la credibilidad del pacto.

Postura de Trump y presión sobre los aliados

El presidente Donald Trump ha recriminado públicamente a los socios europeos por no desplegar flotas navales en el estrecho de Ormuz, zona que quedó cerrada al tráfico marítimo mundial tras el inicio de la guerra aérea el 28 de febrero. En una entrevista el 1 de abril preguntó a Reuters: "¿No lo harían ustedes si estuvieran en mi lugar?" y señaló la posibilidad de que EE. UU. reconsiderara su permanencia en la OTAN. El portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, confirmó que el Departamento de Defensa está preparando "opciones creíbles" para evitar que los aliados se conviertan en "tigres de papel". No se menciona el cierre de bases en Europa ni una reducción concreta de fuerzas estadounidenses en el continente.

Implicaciones geopolíticas y pasos futuros

Una suspensión simbólica de España tendría poco efecto operativo, pero enviaría un mensaje fuerte a toda la alianza, según el propio memorando. Analistas advierten que la medida podría fracturar la unidad del bloque, que enfrenta la primera prueba significativa desde la Guerra Fría. La presión sobre Madrid se intensifica porque el gobierno socialista ha prohibido el uso de la Estación Naval de Rota y la Base Aérea de Morón para ataques contra Irán. Otros países europeos, como Reino Unido y Francia, también se niegan a participar directamente, argumentando que hacerlo equivaldría a entrar en la guerra.

Si EE. UU. decide avanzar, el proceso de suspensión requeriría una decisión del Consejo del Atlántico Norte, donde cada miembro tiene voto. No está claro si existe un mecanismo legal para excluir a un país, lo que podría generar un debate interno sobre la viabilidad del castigo. Mientras tanto, Washington parece dispuesta a usar la amenaza como palanca para obtener ABO y apoyo naval en futuros conflictos.

El escenario plantea una redefinición del equilibrio dentro de la OTAN: por un lado, la necesidad de que los aliados cumplan con compromisos operativos; por otro, el riesgo de que Estados Unidos pierda aliados estratégicos en Europa. La comunidad internacional observará si la presión se traduce en una mayor cooperación o si, por el contrario, acelera una divergencia que debilite la alianza tras siete décadas.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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