El 23 de abril de 2026 el Hamburg Ballet abrió las puertas del Gran Teatro del Liceo con su nuevo espectáculo "Nijinsky". La obra, firmada por el coreógrafo John Neumeier, reunió a medio centenar de bailarines para revivir la figura del icónico vasco‑ruso. La función, programada como parte de la temporada de ballet del Liceo, atrajo a un público que buscaba volver a sentir la magia del salto imposible.
Detalles de la producción y su puesta en escena
Neumeier abordó la vida del bailarín como un viaje entre la genialidad y la locura. La coreografía combina fragmentos de los ballets clásicos de Diáfilo con secuencias contemporáneas que recuerdan a Pina Bausch, creando una atmósfera que oscila entre lo onírico y lo crudo. Cincuenta bailarines aparecen en escena, entre los que destacan solistas que encarnan a Nijinsky y a su esposa Romola, mientras el cuerpo coral reproduce la energía frenética de los ensayos de la compañía de los años veinte.
Escena del espectáculo 'Nijinsky' del Hamburg Ballet en el Liceo, con bailarines en salto y escenografía alpina
El decorado, una amalgama de un salón alpino del Suvretta House y un escenario que recuerda al Overlook de *El resplandor, sitúa la acción en la última presentación pública del bailarín, el 19 de enero de 1919. La escenografía se apoya en proyecciones que alternan fotografías de archivo con imágenes abstractas, reforzando la sensación de un recuerdo que se deshilacha. La música, compuesta por fragmentos de Stravinski y obras originales de Thomas Larcher, acompaña los grand jetés y los tour en l'air con una intensidad que parece desafiar la gravedad.
Neumeier explicó que su intención era mostrar "la agonía de la creación" que consumió a Nijinsky en sus últimos años. "Quería que el público sintiera la presión de una mente brillante que se desmorona bajo el peso de su propio genio", declaró el coreógrafo en la conferencia de prensa. La puesta en escena no rehúye la controversia: se representan los momentos de crisis mental del bailarín, sin sensacionalismo, pero con una crudeza que obliga a reflexionar sobre el precio del arte.
Breve contexto cultural de Nijinsky
Vaslav Nijinsky (1889‑1950) sigue siendo el referente ineludible del ballet moderno. Su capacidad para ejecutar saltos que desafiaban las leyes de la física, junto con su papel central en los ballets de Diáfilo, marcó una ruptura con la tradición académica. La figura del bailarín ha inspirado a generaciones de coreógrafos, desde George Balanchine hasta la propia Pastora Vega, quien recientemente encabeza la obra "Género de dudas" en el Infanta Isabel de Madrid (Pastora Vega encabeza "Género de dudas" en el Infanta Isabel de Madrid).
El regreso de su historia al Liceo no es solo un homenaje, sino una reafirmación de que el ballet contemporáneo sigue dialogando con sus raíces. La representación de la locura de Nijinsky, su sexualidad y su ruptura con los códigos de la época, se convierten en un espejo de los debates actuales sobre la salud mental de los artistas. En este sentido, la obra de Neumeier se alinea con la tendencia de revivir figuras históricas para interrogarlas bajo la luz de los valores actuales.
Cierre y perspectivas
La ovación que siguió al final del espectáculo sugiere que el público está hambriento de narrativas que combinen excelencia técnica con profundidad psicológica. El Hamburg Ballet ha anunciado que llevará "Nijinsky" a otras capitales europeas, lo que permitirá que la historia del bailarín siga circulando y alimentando la imaginación de nuevas audiencias. Mientras tanto, el Liceo se consolida como un escenario donde el pasado y el presente del ballet convergen, recordándonos que la magia del salto legendario de Nijinsky sigue viva en cada paso que dan los bailarines de hoy.