España enfrenta una doble brecha macroeconómica con la eurozona

El Producto Interior Bruto de España creció 2,1 % en el primer trimestre de 2024, superando la media de la eurozona, que se situó en 1,5 %. Al mismo tiempo, la inflación subyacente española se mantiene en 4,2 %, frente al 3,1 % de la zona euro. El diferencial se produce en un contexto de conflicto en Oriente Próximo que eleva los precios de la energía.

Este escenario implica que, aunque el ritmo de crecimiento es más sólido, la presión inflacionaria persiste y se aleja de los vecinos. La divergencia obliga a los responsables a replantear la combinación de políticas que mejor se adapte a la realidad española.

Causas y riesgos de la brecha: inflación persistente y competitividad

La inflación subyacente española sigue alta por varios factores internos. El consumo interno se ha visto reforzado por el crecimiento demográfico y la recuperación del poder adquisitivo, lo que impulsa la demanda de bienes y servicios. La construcción, que vuelve a expandirse tras años de estancamiento, genera presión sobre los precios de materiales y mano de obra.

El turismo, que ha recuperado niveles récord, añade presión sobre los precios de alojamiento, restauración y transporte. A ello se suma el encarecimiento de la energía, que aunque menos dependiente del petróleo que otros países, sigue repercutiendo en los costos de producción.