Puente romano del Gard: la noticia principal
El acueducto del río Gard, erigido en el siglo I bajo los emperadores Claudio y Nerón, sigue en pie y transporta 200 millones de litros de agua al día. Su conservación lo convierte en el acueducto romano más alto y mejor conservado del Imperio.
Cómo y por qué se construyó el acueducto
Con 49 m de altura y una longitud original de 275 m, la estructura se compone de tres niveles de arcadas: 6, 11 y 47 arcos. Aproximadamente mil obreros trabajaron cinco años para levantarla, empleando piedra caliza amarilla extraída de canteras locales y ensamblada con precisión milimétrica.
Los ingenieros romanos diseñaron un trazado de 50 km con una caída total de sólo 17 m, garantizando que el agua fluyera por gravedad desde el nacimiento del río Eure, cerca de Uzès, hasta Nîmes. Esta pendiente mínima permitió abastecer termas, fuentes y jardines sin necesidad de bombas ni maquinaria.
Contexto histórico del acueducto de Nemausus
El suministro constante de agua fue clave para el desarrollo urbano de la antigua Nemausus. Gracias al acueducto, la población disfrutó de baños públicos, fuentes ornamentales y jardines que reforzaron el prestigio de la ciudad dentro del Imperio.
Durante los siglos II y III el acueducto funcionó a pleno rendimiento, convirtiéndose en un símbolo de poder y civilización. Su abandono comenzó en el siglo IV por falta de recursos, y la vegetación redujo el caudal hasta su cese definitivo en el siglo VI.
Conservación y reconocimiento
En 1985 la UNESCO declaró al acueducto Patrimonio de la Humanidad, y la zona está protegida como Grand Site de France. La estructura permite hoy a los visitantes cruzarla a pie, observando aún las marcas de numeración y los puntos de apoyo de los andamios romanos.
Un reciente timelapse del CaixaResearch Institute muestra la magnitud del proyecto y la rapidez con la que se completó, reforzando la admiración de los especialistas.
El periódico ha dedicado su portada del 27 de abril a la conservación del acueducto, subrayando la necesidad de seguir protegiendo este legado para las futuras generaciones.
Perspectivas futuras
Los arqueólogos siguen estudiando los canales subterráneos y los recubrimientos de cal que evitaban filtraciones. Mantener el acueducto en buen estado no solo preserva la historia, sino que también impulsa el turismo cultural en la Provenza, generando empleo y reforzando la identidad regional.
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Redactor científico
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