El Prado anuncia hoy la reexposición de 'El año del hambre en Madrid' (1818) en la Sala 66 del edificio Villanueva. La pintura, firmada por José Aparicio, vuelve a colgarse tras una larga restauración que duró varios años.
Motivos de la caída y proceso de restauración
En 1868 la obra fue expulsada del museo porque su inscripción 'Nada sin Fernando' legitimaba al monarca absolutista Fernando VII. El mensaje político resultó incómodo para la España liberal que surgía.
El equipo conservador del Prado limpió la capa de barniz amarillento, consolidó la tela desgastada y recuperó los colores originales con técnicas de análisis de pigmentos. El trabajo, supervisado por restauradores especializados, devolvió la nitidez del rostro del anciano central.
Imagen 1 se inserta aquí para ilustrar el estado antes y después de la intervención.
Comparación del estado de la pintura 'El año del hambre en Madrid' antes y después de la restauración en el Prado
Declaración del director
«Queremos llamar la atención sobre piezas cuyo pasado merece ser contado», afirmó Miguel Falomir, director del Prado, al presentar la exposición. Falomir lideró la reivindicación de la obra como testigo esencial de la historia española.
Contexto histórico y carga política
La escena muestra a soldados franceses ofreciendo pan a madrileños exhaustos durante la hambruna de 1811‑1812, en plena Guerra de la Independencia. El rechazo del pan simboliza la dignidad frente al invasor y se convierte en propaganda a favor del trono.
Aparicio utilizó el lenguaje solemne de la gran pintura de historia: figuras dispuestas con severidad clásica y cuerpos de dignidad casi escultórica. El anciano sentado en el centro actúa como eje ético, interrogando al espectador sobre la obediencia y el sacrificio.
De la cumbre al olvido
Cuando el Prado abrió sus puertas en 1819, la obra ocupó un lugar privilegiado, valorada en 60.000 reales, superando incluso a obras de Goya. Fue reproducida en estampas y celebrada por la prensa de la época.
Tras la Revolución liberal de 1868, el relato absolutista resultó anacrónico. La museología cambió de foco, favoreciendo a Goya y relegando a Aparicio. La pintura quedó en los archivos, casi olvidada, hasta su reciente rescate.
Próximas visitas y repercusión esperada
La exposición permanecerá abierta hasta el 13 de septiembre. Se anticipan mesas redondas y debates sobre la memoria histórica, el papel del arte como arma política y la necesidad de revisar el canon museístico.
El regreso de 'El año del hambre en Madrid' invita al público a reflexionar sobre cómo las imágenes pueden legitimar poder y, a la vez, convertirse en símbolos de resistencia. La pieza, ahora visible, promete reactivar la conversación sobre el pasado y su interpretación en el presente.